martes, 10 de marzo de 2026

PERDESE EN EL BOSQUE

Entre el polvo del camino, el sonido de las llantas sobre la tierra y el aire que baja de los árboles, recordé por qué a veces uno necesita perderse un rato en el bosque.

No todo fue fácil. Hubo subidas que quemaban las piernas, tramos donde el corazón parecía querer salirse del pecho y momentos donde lo único que quería era parar un minuto. 

Y si… me detuve a respirar. A ver el bosque. A recuperar fuerzas. 

Porque parar no es rendirse.

En el camino entendí algo simple pero importante: 

Descansar es válido, lo que no es válido es abandonar el camino.

La meta no siempre se alcanza rápido, ni sin cansancio. A veces se llega con las piernas temblado, con el sudor en la cara y el orgullo intacto. 

Hoy el bosque me recordó eso.



Que uno puede bajar el ritmo, tomar aire, mirar alrededor… pero mientras sigas pedaleando, sigues avanzando.

Y al final, eso es lo que importa: seguir el camino hasta llegar a la meta. 🚵🏼‍♂️🌲

Por Diego Figueroa 

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