COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com

jueves, 11 de agosto de 2016

"COPALA, UNA RUTA DIGNA DE RODAR". CRÓNICA DE ARACELI ROBLES.


Este domingo tocó ir a visitar la majestuosa ruta de Copala, una ruta bastante singular y demandante, con terrenos mixtos; un circuito de alrededor de seis hora de duración.

No había tenido en honor de conocer esta ruta, y por fin, Copala, tuvo el honor de conocerme, ya que, para ser honestos, le sacaba a esa ruta, ya que entre mis amistades y conocidos, había escuchado que es una ruta bastante demandante, pero que al final te recompensa.

Mi novio me convenció de hacer esta ruta, si me daba flojera, porque mi condición no está a buen nivel, ya que no soy una ciclista asidua de Cámara Rodante. Pero fuimos.


A las 7:00 am ya estábamos en el parque del Refugio, el primer punto de partida para los que rodamos desde la ciudad. De ahí, un grupo de alrededor de 12 ciclistas partimos a lo que sería el segundo punto de partida, plaza San Isidro. Comenzó la rodada desde el Refugio, tomando la avenida Federalismo, entre asfalto, autos y baches, que fueron los primeros obstáculos y retos de la rodada.

Llegando a Periférico, el amanecer ya nos había alcanzado, para iluminar nuestro camino sobre la ciclovía de dicho limítrofe de la ciudad, el cual luce en bastante, pero bastante deterioro, poniendo en más riesgo al ciclista que sí este circulara sobre el mismo Periférico.


LLegando al segundo punto de partida, poco a poco se fueron integrando los ciclistas que llegaron en coche, para ahí estacionarse y partir en caravana hasta nuestro destino, Copala.


Como siempre, James dio las indicaciones de la ruta, enfatizando en la seguridad de cada ciclista, advirtiendo de las constantes subidas y bajadas prominentes, ya que de eso consta la ruta.


Partió el grupo de veintitantos ciclistas que nos reunimos, todos a buen ritmo, hasta llegar a la entrada que dirige al Diente, famoso por sus rocas dignas de escalarse, pero esta vez no íbamos para allá, dimos vuelta en una iglesia, donde, con una bajada empinada, dejamos el asfalto de la ciudad para de inmediato adentrarnos a los despoblados, donde una increíble vista de los peñascos y la vegetación nos dio la bienvenida.


Así siguió el camino, con muchas bajadas y subidas que tiene la etiqueta de “bajame con cuidado”, ya que hay muchas rocas sueltas, que a la hora de subirlas, las llantas derrapaban y solo con técnica te permitía subirlas con cadencia.


Por apreciar la vista, casi no ponía atención en la terracería por ir rodando a paso contemplativo, hasta que mi novio me dijo: “Vamos a subir hasta ese cerro”, un cerro no muy alto, pero de un sendero muy largo, ya que el camino lo rodea una subida bastante cansada, pero a buen ritmo lo subí, deteniéndome en una ocasión a tomar aire y agua, porque me demandó bastante energía.


Pero la recompensa estaba ahí, al final, ya que llegamos a los miradores; no podía creer que en menos de dos horas de camino en bicicleta, tendríamos una vista tan encantadora, riscos, peñascos, naturaleza y un aire limpio, algo increíble que mi memoria recordará por muchos años.


Ahí hicimos una pequeña parada para descansar e hidratarnos y sobre todo en hacerle honor al nombre del grupo, tomando bastante fotos.

Saliendo de los miradores, nos encontramos con dos latas de cerveza, “frescas”, o sea, recién tiradas. No podía creer que alguien que llega con una lata llena, le de flojera regresarla a su origen, ya vacía y aplastada. Esto es una invitación para todos a cargar con su basura a donde vayan y muestren su amor y respeto por la naturaleza.


De ahí continuaron las campiñas, nopaleras delineaban los senderos, las nubes rozaban los cerros, los charcos de lodo dejaban huella de la ruta que recorrimos y los ciclistas coloreaban el camino, que poco a poco, el cansancio se hacía notar, ya que algunos comenzaban a caminar con su bici.


Así continuamos unas horas más hasta llegar a Copala, un poblado donde las rancherías y sembradíos es su principal medio de vida, ah! y la tiendita, el punto de descanso, que estaba llena de ciclistas, consumiendo todo lo que ahí se vende.


Después del merecido descanso, continuamos lo que sería el regreso, sin embargo, la lluvia amenazaba con un terrible aguacero, así que apretamos el paso para seguir por unas leves subidas y bajadas, en las que nos acompañó la vista del Diente, hasta llegar a su poblado, para salir de nuevo a la selva asfáltica, dejando la lluvia atrás, que solo fue un sustito que nos dio.


Después de la rodada, fuimos a comer unos tacos de barbacoa, muy ricos por cierto, pero eso ocasionó que nos diera más cansancio, así que decidimos rodar hasta el Tren Ligero y poner a prueba la intermodalidad que este ofrece.


Al bajarnos en el Refugio, a Cecy, se le cerró la puerta dejando media bici dentro del vagón, como pude grité e hice señas a nadie, porque no había vigilancia en el andén, pero se abrieron la puertas liberándola, para por fin regresar al punto de partida, despedirnos e irnos a descansar.


Una rodada más que pude con ella, no niego que me cansé, pero la termine sin inconveniente alguno, convirtiéndose Copala en una de mis rodadas favoritas.

Araceli Robles
Cámara Rodante

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