COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com
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viernes, 27 de febrero de 2015

"RODANDO Y FESTEJANDO EN BOLA POR LOS 7 AÑOS DE CÁMARA RODANTE" POR ARACEY ACOSTA Y DANIEL GARCIA


Ya serán creo que más de dos años (ni llevo la cuenta) los que llevo rodando con “Cámara Rodante” (ahh pero como pasa rápido el tiempo) y es que he encontrado en este grupo un ambiente de camaradería muy agradable, donde hay gran diversidad de gente y cada quien es el mismo, cada quien va a su ritmo dando lo mejor de si y siempre alentando al compañero. Y nunca se queda nadie… siempre habrá alguien que te de rait (gracias a los que me han dado rait ), consejos técnicos en la pedaleada (y es que nade nace ya sabiendo), que te ayude a cambiar la cámara, que te de el empujoncito, o ya de plano te recoge la barredora (jejej).

Un grupo donde no solo importa recorrer mas kilómetros, ni llegar más rápido, ni subir más alto… también importa disfrutar el recorrido a cada momento (vivirlo!!!!) , convivir y sacar lo mejor de ti a cada instante….

La verdad me siento muy contenta en este grupo, donde puedo hacer lo que me gusta: pasear en bici, ecoturismo, conocer gente... Aprovecho para agradecer a Edgar, a Sofi, a Carlos, a Lino, y a todos los demás integrantes de cámara rodante por tan cálida acogida, donde siempre un “cómo vas?” “como te has sentido?” me llenaba el espíritu para seguir adelante… creo que como yo mucha gente recordara sus tiempos de cuando rodaba con “Cámara Rodante”.


Como cada semana publican el evento en facebook y esta vez anunciaba “A CELEBRAR RODANDO Y CON COMIDA LOS 7 AÑOS DE CÁMARA RODANTE, EN PIEDRAS BOLA DE AHUALULCO DE MERCADO. 7:00AM CHEDRAUI DE AVENIDA VALLARTA” , y luego luego pensé “yo quiero ir, pues hay que celebrar”

Y llegamos puntuales al lugar de la cita para reunirnos con los demás camaradas (esta vez éramos muchos, más de 150 calculo yo ) para emprender el recorrido a Ahualulco del Mercado…. Ya era la hora de la salida… Edgar anuncio el plan y todos empezaron a tomar camino. Pero faltaba el buen Hiram, que se le hizo tarde (… que si ya lo conocen pa’ que lo invitan, jejej) así que Gerónimo,

Daniel y yo nos quedamos a esperarlo que ya venía por Av. Guadalupe, llegaría como en unos 10 min más, pero también seguía llegando gente, que se le hizo tarde por aquello que era el gran día del medio maratón de Guadalajara; al poco rato llego Hiram y emprendimos el viaje… unos de los compañeros después de que les dijimos por donde era, pues parecía que conocían y así los fuimos siguiendo… por la carretera que va a Ameca tomamos hacia Teuchitlan (que es donde están los Guachimontones) y de ahí como a 15 min esta Ahualulco del Mercado, salimos en la Estancita para parar en una hacienda que era el Segundo punto de reunión.


Y una vez que acomodamos los carros, bajamos nuestras bicis, nos pusimos los cascos y los guantes, empezamos el recorrido.


Daniel: “Pues sí, todo comenzó un día entre semana, cuando unos amigos me invitaron a rodar el domingo a las 7 am rumbo a un lugar desconocido, me acababa de comprar mi bici el día anterior y me pareció muy buena la idea. Más tarde me enteré que era todo un evento especial y que iba a haber comida después del recorrido”


Avanzamos un rato por las calles del pueblo para pronto llegar a lo que sería como una ciclo via o parque lineal donde el viento que rozaba nuestras caras traía un fresco muy relajante y donde también había gente de esta misma comunidad paseando en familia o haciendo ejercicio… y es que esto me pareció por demás interesante que en esta comunidad hubiera algo así.


Y ya después platicando con unas personas que nos acompañaron en el recorrido (que dijeron ser de “Vias Verdes de Jalisco” ) me entero que esto eran unas vías del tren que ya no se usan y como parte de un programa que busca generar infraestructura para tránsito no motorizado e impulsar la práctica del turismo natural y cultural así como el transporte sustentable (muy bieeeeen !!!) están cambiando estas vías que ya no se usan como tal para vías verdes.


Tuvimos mucha cobertura, en cada cruce con algún camino estaban los señores vialidad, así como también nos fueron siguiendo un par de ambulancias para el caso de que alguien tuviera algún problema. Ahhh y también hubo mucho fotógrafo, hasta famosos nos sentíamos.


Y seguimos nuestro recorrido, ya después por carretera, muchos kilómetros de pura subida; a mí normalmente me da miedo pedalear en carretera por aquello de que los conductores de vehículos motorizados no son muy amables con los ciclistas, pero en este caso esta carretera esta muy poco transitada así que no tuve problema. Aquello parecía interminable, y de las piedras bola ni indicios había… me decían… “ allá donde la carretera da vuelta en “U”, ya mero, ya mero!!!” ....El sol estaba fuerte, lo bueno es que me puse bastante bloqueador y llevaba mi mochila con agua y suero… A pesar de todo me sentí muy bien en el camino, no pare hasta llegar al destino, iba a paso lento pero seguro.

Daniel: “Recuerdo que pensé “muy bien, es carretera en buen estado, casi no vienen coches”; todos gritando en cadena para alertar sobre cualquier cosa a los de adelante o a los de atrás. Pero después comenzó una cuesta arriba, no muy empinada y bastante disfrutable, al menos la primera media hora. Para ser sincero no tengo idea de cuánto duró esa cuesta arriba, pero ya cansado esperaba ver el final después de cada curva, y después de llevar al menos unas 30 curvas, abandoné toda esperanza y supuse que estaríamos así todo el día, pero llegamos”


Hiram y Daniel ya habían llegado, y es que se fueron a buen ritmo, los vi al principio y ya no los volví a ver hasta este punto, que ya cuando yo llegue ya se veían bien descansados, a Gerónimo me lo tope en el camino, iba echándole muchas ganas. Al llegar a la entrada de la reserva de las piedras bola, ohhh benditas naranjas, las naranjas más ricas y jugosas que he probado, muchos ya habían llegado antes que yo, pero todavía alcance naranja.


Y aquí empieza lo bueno…. La entrada a la reserva de las piedras bola… Para empezar una subida bastante pronunciada… la subí caminando (jejej) para no quemarme desde el principio; después muy agradable camino de terracería entre los árboles, subidas y bajadas, bastante piedra en pedazos del camino, no fue fácil, por otra parte también hubo parte plana y sin piedra, hubo de todo en este trecho.


Llegando al puente colgante. Y ya que nos gustan los deportes extremos y la adrenalina, hicimos una parada para tomar unas fotos y a seguirle para llegar a las piedras bola que todavía estaban más adelante, hubo gente que se regresó de este punto.


Un poquitín antes de llegar a las famosas piedras bola hay a un pequeño lago con unos árboles secos en medio, descansamos un rato a la orilla, en la sombra.


Daniel:“A más que de uno se nos antojó meternos y refrescarnos (pero nadie lo hizo), a pocos metros estaba el último punto de descanso, al llegar note que los que ya estaban allí estaban igual de cansados. Poco a poco fueron llegando otros motivados en el último tramo por el “ponchalas ponchalas!!!”, desconocido para mí hasta ese momento y del cual todavía no estoy seguro de su significado.

Llegó la primera chica ovacionada por todos, y de ahí no recuerdo nada más interesante hasta que empezaron a comentar que todavía había que subir otro tramo a pie, inmediatamente se pusieron algunos en camino para tener un poco de tiempo a favor, lo cual me pareció una buena idea y emprendí junto con un amigo y una nueva amiga el camino hacia las famosas piedras bola, no paso mucho para encontrar algunas de estas famosas piedras”


Y por fin las impresionantes piedras bola, unas visibles y otras semi enterradas. La teoría más acertada: “Son producto de la lava que arrojó el volcán de tequila, al ir rodando por la pendiente se fue mezclando con el agua fría, y el mismo ambiente las fue enfriando hasta que quedaron hechas bola”. Están esparcidas en un área grande, yo ya no fui más allá, había que caminar más y ufff mejor me quede a contemplar desde aquí esta maravilla de la naturaleza. Hay muchas piedras bola que aún están bajo tierra. Tiempo de tomar fotografías. 


El regreso estuvo bien pesado, aparte que ya no traía agua, también estaba cansada, pero ni modo, se tenía que regresar de alguna forma. En las subiditas sentía que ya no podía. La última subidita Lino me iba empujando por un tramo hasta que ya agarre bajada.


Una vez que llegamos a la carretera ya el regreso es más fácil porque todos aquellos muchos kilómetros que fueron de subida ahora son de bajada. Ya eran casi las 3 de la tarde cuando volvimos, pero ahí estaba la recompensa final, la comida de celebración de los 7 años de cámara rodante… había borrego, lechón, pollo, frijoles, arroz, y una deliciosa agua de horchata, todo muy bien servido, muy buen convivio!!!! 


Para finalizar quiero decir simplemente que por su diversidad y camaradería me encanta este concepto de cámara rodante, ojala que continúe por muchos años más…. PORQUE TODOS SOMOS CAMARA RODANTE. Listos para la próxima rodada.


Gracias Cámara Rodante!!! 
Aracely Acosta 
Daniel Garcia

jueves, 26 de febrero de 2015

"UNA RODADA DE FESTEJOS" CRÓNICA DE ANA PAULA S. PÉREZ-LETE


Mi primer rodada de montaña fue en el 6to aniversario de Cámara Rodante y fue el inicio de un sin fin de aventuras.


Durante este año he conocido cientos de lugares que no imaginaba que estaban tan cerca de mi. Como la rodada a Ahualulco de mercado, que además de ser el motivo del 7mo aniversario fue donde se reunieron más de 170 ciclistas para compartir un gusto un tanto excéntrico y fascinante en común.


Donde el paisaje te conquista entre un sin fin de curvas por carretera para ascender hasta un mirador que te muestra cuán pequeño eres y cuán inmenso y hermoso es nuestro país. Y de ahí continuar por un sendero rocoso hasta llegar a las famosas piedras bola que te divierten con creativas ideas que surgen de verlas para tomar fotos de recuerdos con los amigos y/o sol@.


Pero aunque rodar es lo que nos une, definitivamente el grupo, equipo y familia de Cámara Rodante hace que te enamores del ciclismo de montaña, no importa el clima, el camino o la distancia y eso sin mencionar los amores, desamores, caídas, golpes, raspones, experiencias y aventuras que vives durante el ciclismo, siempre están los amigos, los paisajes y los buenos momentos que hacen de cada rodada un día inolvidable!!!


Gracias por mostrarnos lo bello que es conocer tu país en bici!!!


Crónica por Ana Paula S Pérez-Lete
Cámara Rodante

miércoles, 21 de marzo de 2012

DESPUÉS DE SIETE AÑOS REGRESO A LAS RODADAS.... CRÓNICA DE CARLOS PAREDES....


La primera rodada…

Todo es emoción, todo es novedoso… la mala (buenísima) noche ajustando detalles en la mecánica de la bici, la limpieza de la misma, la preparación de la mochila, una ansiedad positiva el montarme de nuevo en mi “mula” y no poder esperar más… así puedo describir vagamente fueron las horas (y días) anteriores a la rodada el pasado domingo.

Hace unos 7 años no me montaba en la bici ni salía con un grupo de MT’Bikers, pero siempre mi bici en su punto, esperando el momento de salir a rodar a aquellos montes, aquellos parajes, aquellas pendientes, el liberarse del pavimento y saltar uno que otro “topecillo” a velocidad… la adrenalina liberó “esa sensación” que hacía 7 años no vibraba en mi, pues dada la rutina del trabajo y no tener tiempo “propio”, la bici se iba quedando de lado, pero nunca sin uso: mala (o buenamente) iba de paseo al Metropolitano, a la Recreactiva, y últimamente al trabajo, para aflojar pierna.

Tenía un mes visitando anónimamente el blog, y hasta que se me hizo: Una rodada de intermedios donde el reto eran “algunos” kilometritos de subida… y pues… no le saque: ¡a darle!.

Fue entonces que escribí para confirmar mi asistencia. Ahí el domingo: puntual a la cita, sin conocer a nadie, teniendo los temores que todo “novato” en un grupo pudiera tener, encontrando todo lo contrario a ellos: camaradería, positividad, y al final pienso una amable bienvenida por parte del grupo, con quien de aquí en adelante trataré de compartir mis domingos y cuando se pueda.

Llegando al sitio donde dejaríamos los vehículos, se pudo apreciar la organización del grupo, lo cual me hizo sentir confianza por la parte de seguridad y apoyo… en fin, todo estaba dispuesto: comenzaríamos a rodar…



El trayecto era por asfalto unos 17 kilómetros en subida, más otros 6 por terracería… Al principio no daba crédito a que ya había aguantado un buen!!!, hasta que al llegar alrededor del 14 o 15 me tuve que bajar por un “calambrillo” (y el cansancio, claro), y pues a empujar los cuernos!!! Jejeje, luego ya más relajado te subes y como nuevo!!!… hasta que llegamos al punto de descanso antes de tomar terracería… Debo describir que el trayecto ofrece unas vistas espectaculares, haciendo que la rodada “se pagara sola” jajajaja.

Comenzando a subir por el empedrado que después se convertiría en terracería, comenzó a hacer efecto el cansancio, pero nunca el ánimo… unas veces arriba de la bici, otras abajo empujando… pero nunca perdiéndome de la belleza natural del bosque y del ambiente siempre positivo de parte de los otros bikers, que sólo dejaban salir porras del tipo “¡ánimo!, falta poco!!!”… lo cual te hacía montarte de nuevo en la bici y gozarla como niño con juguete nuevo…

La primera caída

Después llegamos al puerto donde se encuentra un mirador, era una bajadita… y dije: “de aquí soy!!!” así que imprimimos velocidad y dejamos fluir la adrenalina, bajando como alma que lleva el diablo… Ja! Pero al llegar al mirador y querer hacer un cambio, de alguna manera rodé sobre una piedrilla y perdí el control, cayendo sin mayor problema… una caída “digna” diría yo… (Digna de algún premio, ya que fui fotografiado por algún biker que esbozó alguna risilla por ahí mostrándome después las fotos… -las pasas eh!!?... jejeje).

Esperamos a que pasaran por la brecha un par de vehículos (una ambulancia y un Grand Marquis gris rata)… para después continuar hacia el ingreso de la zona de las Piedras Bola, desde el mirador se veía y continuamos subiendo… gozando de un clima perverso que a veces daba sombrita, a veces daba mucho sol, pero al final llegamos a la cresta…

Segunda caída

Una vez con vuelo, decidí bajar a velocidad para liberar algo de energía, llegando al punto donde está la segunda tirolesa de ida, donde los que habían llegado ya estaban observando la llegada de los que apenas íbamos… y bueno, al salir de una curva, había algunos vehículos detenidos (platicando quiero pensar), entre ellos el famoso Marquis que había pasado antes, quedando como un obstáculo a mitad del camino, optando su servidor por derrapar, en lugar de ir a parar al voladero… y ocurrió lo que acabo de describir, una buena raspada que me di frente a todos… (ah! que bien me sabe al momento de escribir esto… el ardor me recuerda todo el pasado domingo, jejeje).

Observando la escena, se acercan inmediatamente los demás ciclistas en auxilio, curando Edgar mis heridas (bien por esa!!!). Dada la adrenalina, no lo sentí hasta horas después llegando a mi casa, ya que pude continuar el trayecto.

Continuamos hacia las Piedras Bola donde se llegó la hora de la comida, refinándome 2 atunes y el resto de fruta que aún traía… no había agua fría ni vendían… pero bien, todavía traía reserva tibia…

Cada quién partió a explorar la zona y conseguir algunas fotos de las Piedras Bola que quedaban cerca, unos subieron todavía en la rila, otros “a patín”, como su servilleta.

Después el padre que ofició misa en el lugar para la celebración de los 50 años del Grupo Montañista “El Colli”, se procedió a bendecir a nuestros fieles corceles. Posteriormente asistimos a la charla de los miembros de “El Colli”, bien fundidos por el extenuante ascenso.



Una vez que terminaron, procedimos a dar vuelta atrás, en pendiente prolongada por brecha hasta llegar al punto de tocar asfalto, donde se ubicaban los miembros de Protección Civil, que amablemente nos ofrecieron fruta, agua fría y algo de refresco (azuuuuuuuucaaaaaaar!)…

Ahí repostamos un buen tiempo hasta que llegaron los que quedaban aún atrás. En el inter, Protección Civil también se prestó a hacerme curación a mis heridas.



Se dio banderazo de salida ya por asfalto en formación de dos en dos, un descenso moderado y relajante, pero para nada aburrido… el aire, un poco la velocidad, todo terminó bien una vez llegando a la tiendita de la plaza para echarnos un par de bebidas “refrescantes” y algo de botana, ya que todos traíamos mucha hambre y sed…

Todo para mí fue una grata experiencia de camaradería y positividad. No sé, pero la experiencia debo repetirla domingo a domingo. Es un honor el rodar con compañeros como los que tuve oportunidad de conocer…

PIEDRAS BOLA EN BICI.... CRÓNICA DE VANIA CONTRERAS.

Eso de la ‘aventureada’ lo traigo en la sangre… viajo en mi memoria y encuentro andanzas al lado de mis padres, siempre buscando ‘algo que hacer’, ‘algo que conocer’… ‘¿A dónde iremos este fin de semana?’

Piedras Bola no paso desapercibido para ellos hace casi 20 años. Esa mañana no sabíamos a ciencia cierta lo que viviríamos en esa odisea cuando nos subimos al móvil con destino a ‘Dios sabe donde’ (y con esto me refiero a que solamente Él sabía dónde se encontraba, porque ni los mismos habitantes de la zona nos sabían dar razón hacía donde debíamos comenzar a caminar), buenamente un lugareño, que seguramente no tenía nada mejor que hacer, se ofreció a guiarnos a unas místicas piedras extrañamente esféricas, donde sin previo aviso nos adentro a la montaña falta de camino para su acceso, en una caminata de 8 horas… podrán imaginarse las consecuencias de la travesía. Las piedras, supongo, no representaron mayor interés posteriormente en mí, sin embargo, en ese andar mis padres me enseñaron coraje, determinación, esfuerzo, decisión…

Hoy me encuentro en el mismo camino, con mi hijo en la bici de al lado, retando por segunda vez la misma montaña. Tenemos apenas un par de meses rodando y está será la primera vez que hagamos ciclismo de montaña. Y miren que si le hemos tomado cariño a andar en 2 ruedas, no es lo mismo a rodar en la ciudad sobre el asfalto, en nuestra Guadalajara llena de baches.

Se debe tener una completa simbiosis con la bici, amarse y conocerse con el más pequeño detalle, siendo los determinantes para alcanzar la cima. Y fue justamente lo que ocurrió... no me malinterpreten, no es que no ame mi bici, simplemente en la ciudad no había necesidad de conocer todas sus velocidades y capacidades, por lo que empecé por cansarme los primeros kilómetros. Mi falta de experiencia y conocimiento tuvo sus consecuencias, y no confundamos mi enamoramiento y las mariposas en el estomago con aquello de dejar en la carretera el desayuno previamente injerido, motivo por el cual la ambulancia que nos escoltaba tuvo que darme un ‘empujón’.

En repetidas ocasiones me baje de la bici a empujarla porque, tal como dijo Hugo, ‘la que se cansó fue la bici y Vania buena onda la fue guiando y consolando todo el camino’, y lo mejor vino cuando dejamos la carretera para continuar por la brecha donde las piedras sueltas me traían al ritmo de ‘que sube que baja no puede parar’ tratando de no ir a saludar, gustosa, al suelo.

5 horas de esfuerzo constante a cualquiera le abren el apetito, a lo que obligatoriamente cuales viles cavernícolas nos dejamos ir sobre las latas y bolsas de atún, las galletas, las almendras, los chocolates y cualquier cosa que nos pudiera levantar el ánimo y la glucosa. El agua comenzaba a ser subastada ‘¿Quién da más por la botella?’… sin embargo, aún no habíamos venerado el motivo de la visita, ¡¡aún no nos habíamos tomado la foto del recuerdo en las enigmáticas rocas!! Así que los tenis debían seguir marcando las huellas en el camino para encontrarnos con las tan presuntuosas Piedras Bola.

Algunas palabras de agradecimiento de parte de nuestros anfitriones al mero rayo del sol se dejaron escuchar mientras las anécdotas de los más experimentados nos regalaban las risas necesarias para continuar el camino.

Podría pensarse que por ir de regreso y de ‘bajadita’ sería la cosa más sencilla… ¡sino todo lo contrario! Se debe tener fuerza, tenacidad, reflejos y técnica para poder descender entre las piedras sin, literalmente, rodar cuesta abajo. Creo que en algún momento sufrí alguna confusión al creer que la labor era bajar… ¡pero a toda la corte celestial!

No puedo negar que mi corazón albergaba sentimientos encontrados y aunados a la fatiga física liberaron el llanto que me hacía falta para continuar el recorrido… bien, no me podía quedar en medio de la nada ¿cierto?

Que absurdo sería pretender poder describir la sensación obtenida cuando tomamos la carretera de vuelta, ese sabor de libertad con el viento arrancando todo el desazón previo para dejar en la montaña una vez más recuerdos con sabor a lo aún no conquistado, llevándome un ‘la tercera será la vencida’…

Crónica de Vania Contreras
Cámara Rodante

martes, 3 de agosto de 2010

ENTRE LA TIERRA Y EL CIELO, TODOS A LAS PIEDRAS BOLA. UNA CRÓNICA DE CARLOS LIMON.

Todos ellos juntos, partieron saltando de montaña en montaña, sólo la omemalacatl (1) los unía al inframundo.

En todo el tiempo que tengo conocer al grupo de Cámara Rodante (CR), nunca había visto tanta afluencia de personas. Comenzaré esta crónica mirando el retrovisor del coche de Julio, atrás y delante de nosotros, no menos de 20 autos, todos ellos con sus bicicletas montadas, eran autos conducidos por bicicletas? Y me pregunté, será posible? y como fondo un día entre nublado, con un paisaje humedecido por las recientes lluvias.

Carretera hacia Ameca, todos en fila india siguiendo al de adelante, no importa si iba perdido, nosotros, ellos y ustedes seguíamos al de adelante, al fin de cuantas llevan una bici que conduce un auto así que debía de ser uno de los nuestros.



Recorrer esa carretera me trajo gratos recuerdos, pero es diferente recorrerla en auto que en bici, el rencuentro con cada letrero, cada bache, cada pedazo de carretera que sigue sin terminar me puso nostálgico, extrañé ir montado en la bici y con alforjas en la parte de atrás….en fin, pasamos a un costado de Ahualulco de Mercado (lugar coronado de agua).

15 minutos después, salimos por una brecha y nos internamos a la vegetación, nos adentramos en aquél paisaje tupido y rebosante de verdes, una brecha de arcilla marrón, con sembradíos y árboles; un par de kilómetros después llegamos justo a la entrada de una pequeña iglesia con un octagrama y fachada de ladrillo que eran la antesala de una pequeña casa amarilla, de tejas rojas rodeada de un bello jardín con una vista impresionante de la montaña, se acomodaron los autos y las bicicletas bajaron y estiraron sus llantas, listas para brincar por la subida.



Nos numeramos y nos dispusimos a partir, la brecha era la misma por la que entramos, pero ahora se puede sentir el terreno, oler los olores. Todos salimos, más de 40, todo armado con cascos, cámaras, mochilas y botes con agua. Como siempre, el camino se vuelve introspectivo, meditabundo, solitario, sólo tú, la bicicleta, el viento, y aquél paisaje lleno de asfalto, cerros verdes y paredes rocosas que se desgajan por la lluvia.



La humedad de la vegetación se hacía sentir, de vez en cuando un coche que pasaba con sus pasajeros saludando amablemente, de vez en cuando compañeros de rodada, se acercaba y se alejaban por el mismo camino. Sólo subida, todos a su ritmo, todos con ganas de llegar. 40 o 45 minutos después pudimos ver el letrero que anunciaba, la tan esperada llegada a Piedras Bola, junto al letrero un mirador en donde todos quisimos fotos para el recuerdo.




La subida hacia las Piedras Bola no fue menos sencilla, nos recibieron unos 200 metros de empedrado y una pronunciada subida, siguiendo el camino, la vegetación comenzó de nuevo a cambiar y el bosque salió de la nada, un hermoso camino con pequeños cerros cubiertos de hojarasca, me recordó al Bosque de la Primavera, un grupo seguimos adelante hasta toparnos con la tan ansiada tirolesa.



Para pronto y sin pensarlo dos veces, abandonamos la bicicleta, nos pusimos los arneses, pagamos nuestros 80 pesos, y esperamos el turno de ser lanzados, el primer valiente fue Erik, y así, muchos sucumbimos a la tentación de ser arrojados a un barranco de más de 200 metros de largo y con más de 100 metros de profundidad.

El Viaje por la tirolesa es fugaz, sólo vez como todos se alejan y se dejan de escuchar, el sonido de la polea y el cable que rozan como un zancudo gigante, uno se siente impotente, sin control, pero a la vez se destapa un sensación de libertad, un instinto básico que te dice: guey tu cabeza hacia la izquierda porque no quieres usarla de freno, así que cuando todo gira, al menos mi caso, por momentos mi izquierda fue la derecha y la derecha mi izquierda. En pocos segundos ya te están recibiendo con los brazos abiertos y una sensación adrenalínica (el rush) se dispara cuando aterrizas y sabes que no derrumbaste en el barranco. El primer grupo llegó sano y salvo, después el regreso que ahora fue por un largo pero ¡muy! delgado puente cableado, también ahí nos sujetaron para no correr ningún riesgo de intento de suicido… el puente al menos para mí fue más terrible, porque todo se movía (y lo movían), un cruce lento, eterno, pero eso si con un paisaje inolvidable.

Regresamos por nuestras bicicletas, aun faltaban otros grupos por lanzarse, así que decidimos adelantarnos para dar con una especie de micro pantano lleno de agua de lluvia, sin lugar a dudas un buen extra antes de las piedras. Llegamos a una caseta con policías que nos hicieron el favor de cuidar nuestras omemalacats, mientras, el guía nos dio un paseo por las canicas de gigante… por los meteoritos, digo por las esféricas piedras de volcán llamadas Piedras Bolas, con millones de años de antigüedad, muchas ya explotadas por dinamita, rayadas y tatuadas por gente, que más que quererles hacer daño, dejaron retratado para siempre su ignorancia y falta de información.

El Regreso por la misma brecha fue más pesado ya que todos estábamos más cansados, después de una larga caminata, pero sin embargo, al menos los que nos íbamos a quedar a comer nos motivaba el borreguito (perdón a los vegetarianos, veganos, protectores de animales), recién asesinado por nuestra culpa. En menos de media hora ya estábamos de nuevo en la casa, después de planear por esa bella carretera llena de paisajes. Como poseído por una fuerza maléfica y sin darle tiempo al enfriamiento del cuerpo, le llegue a los tacos con sutil alegría: borreguito, chorizo, tortillitas recién hechas y un salsa de molcajete deliciosa, lo único y lo admito avergonzado, fue que no había cerveza, cosa que minutos después se resolvió, con la ayuda de un buen vecino y anfitrión del pueblo de Ahualulco, que nos llevó a comprar una buena dotación de cervezas, para así calmar las almas sedientas.

La comida fue todo un éxito, el borrego y la comida excelente, pero no menos que la buena compañía y la buena vibra de todos…

Nota final: quiero agradecer a los Femat por tan enorme amabilidad y muestras de aprecio. También a Eduardo Corona porque nunca lo pude alcanzar en la subida de la carretera y sobre todo por ser tan excelente organizador y anfitrión, que con la ayuda de sus amigos nos brindaron una linda rodada. Así como la amiga de Sara que nos apoyo con la barredora. Por supuesto a mi tocayo y a Edgar ya que sin ellos las borracheras… digo las rodadas no serían posibles y sobre todo a mi mujer, compañera y amiga por haberme dejado ir jajaja.

Sheers!!

Carlos. Limón.

Cámara Rodante.

(1) Bici en Náhuatl