COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com
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sábado, 18 de febrero de 2017

"CON LA LUNA A CUESTAS" CRÓNICA DE FRANCISCO AVILÉS



Con la luna a cuestas inicia el viaje, amigos, todos tenemos un reto, las horas han terminado, volveremos a pertenecer al viento.

¿Qué es lo que nos impulsa?, ¿ego?, no lo creo, va más allá de ser diferentes, ¿locura?, podría ser y entonces todos sufrimos de este mal, quizás sea el hambre de libertad o simplemente el querer saber y contestarte a ti mismo de que estas hecho.

Oxígeno, para el espíritu dicen algunos, yo lo necesito para mis pulmones.

Fueron solo dos semanas de acondicionamiento y una tercera enfermo, claro que uno duda pero simplemente encara el reto.



Comienza, todo se vuelve claro, ya dimos el primer paso, ya estamos en camino, solo queda resistir, ¿Divertido? claro que es, ¿acaso no te gusta el frío de madrugada?.

Viento en contra, solo se vence trabajando en equipo, pero, ¿conoces a quien viene a lado?, claro que no, pero estos hombres y mujeres conocen el código y la técnica, no necesitamos hablar para saber lo que estamos haciendo, Laguna de Sayula, te hemos dejado atrás.

Velocidad, justo donde todos disfrutamos, dónde nos sentimos vivos y fuertes, al paso la gravilla grita fuerte nuestros nombres, el cuerpo se funde en la bicicleta y uno se convierte en un bólido de libertad.
Vista, el sentido que se regocija y magnifica al ver las paredes de piedra y los cerros a la distancia. ¿Ya has pasado por aquí y alguna vez admiraste el color de la tierra y es matiz de la hierba saludando al viento? Creo que no, nunca se aprecia nada hasta que no ves a través de los ojos de una bicicleta. 

Nevado de Colima, nos saluda al paso, eres un reto vencido pero hoy tenemos algo más en mente; pero gracias por esa imagen, cierra tus ojos y vuelve a contemplarla, la curva de asfalto un ciclista delante de ti, cielo despejado, azul y al fondo tan imponente montaña.

Escuchas la música que te acompaña, que la noche anterior seleccionaste detalladamente, simplemente disfrutas el momento, abres tus brazos y comienzas a bailar sobre la bicicleta. Los conductores en sus autos te saludan y sonríes, estás justo donde quieres estar y haciendo lo que amas, simplemente eres totalmente libre.


Desayuno, nos hacía falta, es bueno encontrar pequeñas ciudades con riquezas culinarias en nuestro camino, un buen taco de chicharrón en salsa roja y unos buenos chilaquiles, gracias Cd. Guzmán. 

Todos, contra el viento nuevamente, ahora son unos cuantos fugados, uno a uno de peleando contra la espesura del viento, toman la carrera y hacen suyo el asfalto, devoran como manada de hienas uno a uno los kilómetros delante de ustedes, todo el grupo sonríe y gruñe ante las corrientes de viento que los hace tambalear, pero están muy atentos y ferozmente confrontan las ráfagas sin titubeos.

Ascenso, comenzamos y el sol ya nos reclama su territorio, el asfalto hierve junto con la piel expuesta, el sudor se evapora en un santiamén, pero... ¿Acaso estás sonriendo? debes estar loco para disfrutar un trago de agua caliente digno del mejor café de tu tierra.

Volteas, ves el cielo y delante de ti, esa pendiente que se pierde entre el sol, que lejos de desanimarte tu corazón se acelera, se emociona y comienza esa fuerte locomoción que hace vibrar tu cuerpo entero, tus piernas comprenden que estas hecho para esto, frenéticamente respiras el aire caliente y sin rastro de humedad, gruñes, aprietas los dientes, nada puede detenerte, nada puede robarte la gloria, rompes las fibras de tus piernas a cada movimiento como mil agujas clavándose en tus muslos y pantorrillas. ¿Crees que es suficiente dolor? entonces comprendes justo en ese momento comienzas a pedalear de verdad.

Montado, en "palancas" te balanceas al movimiento de tu escalada, aún tienes piñones disponibles y un plato pequeño queriendo entrar al juego, pero no lo haces, pues es más tu coraje y en tu mente retiembla la idea "eres ciclista de montaña". Así es como vences San Marcos, así lo haces, a tu manera, así es como te forjas.

Agua, fresca y cristalina, bebes poco a poco, esperas a que el excesivo calor se disperse, lavas tu cara, tu frente y mojas tu nuca, revives con un pequeño soplo del viento. Sin embargo aún no termina la jornada, pero estas mas cerca que nunca y ya no tienes dudas, sabes que terminarás, pues has visualizado tu llegada que por este momento solo existe en tu mente pero estas dispuesto a hacerla realidad.

Subida, ¿otra vez? te cuestionas casi al borde del enojo, pero sabes que refrescarte kilómetros atrás tenía un precio, ahora pagalo con tu sudor, la cadena se estira y chilla, te detienes a lubricarla, el sol es tan fuerte que con el polvo y viento la han dejado seca.

Recorres más y más kilómetros hacia tu objetivo, de pronto un letrero frente a ti te motiva, te da una satisfacción, has salido del estado de Jalisco, has entrado a Colima, con hambre, sed pero aún entero dispuesto a devorar cualquier comida.


En el camino encuentras a una de tus compañeras cansada y casi a punto de rendirse, simplemente haces lo que todos hacemos y han hecho con nosotros los demás ciclistas, la alientas, la esperás, platicas un poco, ofreces algo de los suministros que aún quedan, hasta que agarra su "segundo aire" y nuevamente ves en su rostro la determinación de hacer esto, ¿cómo puedes regocijarte en estas condiciones? piensas, esto no es para cualquiera, esto es nuestro mundo, esto es sólo para ciclistas. Hemos parado en Colima.

Comes, grandes cantidades de carbohidratos, recuperas algo de lo perdido, aún falta la tercera parte, esto se trata de paciencia y fortaleza, quizás otra tostada de marlin te dé más claridad o ese caldito de camarón logre subirte la moral, pues solo estas a 100 km más. Piensas una mañana cualquiera en tu entrenamiento, la misma distancia de tu casa hacia el Lago de Chapala, lo haz hecho miles de veces, que más da.

Prepárate, viene la noche, coges tus cosas y los problemas técnicos de la lámpara quedan resueltos, estás listo, listo para seguir avanzando, listo para terminar tu reto.

Empieza nuevamente el recorrido, todos juntos, la gente los ve y se pregunta ¿en realidad vienen pedaleando desde Guadalajara? ríes por su incredulidad, pero te hace sentir orgulloso de lo que estás haciendo.

Avanzas, mientras el sol retrocede y la luna llena comienza a mirarte, ¿que es eso? tu corazón lo reconoce, es brisa marina, ya puedes oler la sal, el mar, la arena, pero antes nuevamente a subir, fuerte, inquebrantable, ¿pero que pasa? te has rezagado del primer grupo, te sientes pesado, cansado hasta este punto, las piernas no te duelen, arden, es algo que aún no se nombra, ¿te detendrás?, ¿de qué estás hecho?, ¿sufres?, ¿disfrutas?, una piedra te hace perder el ritmo y balance, te asustas por el miedo a caer, pero ¿agradeces a la piedra? sí, soltó tu adrenalina, todo el cuerpo se te puso frío y sudaste exageradamente, pero te dió un poco más de fuerza, sigue! sigue!, gritas por dentro. 

Suficiente, piensas que ya no puedes más, que ya se acaban tus fuerzas, pero aún trepas y trepas, esto se te hace interminable, de repente ves más luces, más brillante, son tus amigos de la barredora, te alientan con un sólo 100 mts más. Sabes lo que significa y ríes con decepción, pero eso te da un respiro, un nuevo aire, te apoyas en el marco de la puerta y preguntas entrecortadamente ¿falta mucho?, vuelven a decirte 100 mts más de subida, estas harto deberías estar en la playa disfrutando una bebida de colores y con sombrillita, pero estás ahí trepando, con las piernas adoloridas y por primera vez en el recorrido estas cansado, pero desde el auto una vez más escuchás, tu puedes! ya lo has hecho!, vamos!, dale!, dale!, no te quedes atrás!, cambias tu mente, te enojas contigo por sentirte débil, ese no eres tú, sacas fuerzas y te montas en palancas nuevamente, comienzas a poner más fuerza; espera, ¿que haces? Lo estás haciendo a tu manera!, uno a uno comienzas a rebasar a tus compañeros, estás furioso contigo, porque te sientes cansado, furioso por sentirte sin fuerzas, enojado porque la pendiente no termina, pero ¿que crees? ya termino esta subida.

Sigues unos cuantos kilómetros más, con mucha cadencia para relajar tus músculos, bebes agua, tratas de estirarte pues el asiento es cada vez más incómodo.

A oscuras, vas sobre la carretera, solo tu lámpara frontal y la luna te alumbran, a tu alrededor solo ves siluetas de palmeras y los autos que pasan a metros de ti, estás solo, delante de ti van unos cuantos fugados pero apenas distingues sus luces traseras, detrás otro grupo pero muy atrás, todo tu entorno son sombras, penumbra.

Voces, escuchas y crees que es tu música, incrédulo sigues adelante e ignoras, pero nuevamente repiten tu nombre, volteas solo la luna te acompaña, pero sigues no ves nada más que el camino, otra vez pero ahora más claro y un escalofrío te recorre el cuerpo, te inquieta, detienes tu música y no oyes nada más que el ambiente a tu alrededor, decides ignorar nuevamente reanudando tu música y justo en ese momento escuchas tu nombre fuerte y claro, pero no ves nada ni nadie cerca. ¿Que es? tu, el escéptico de esas cosas, está dudando, ¿acaso es el cansancio?, ¿de verdad lo escuchaste?, continúas solo ¿en verdad vas solo en medio de la noche en una carretera? De pronto tu lámpara te muestra los enigmas de la carretera, tres cruces blancas sobre el acotamiento, a unos cuantos una pequeña capilla de tu lado izquierdo, ¿que fue eso?, ¿de verdad paso?, no lo sabes y estás confundido pero lejos de asustarte sonríes y te emocionas porque es parte de tu aventura y se convierte en una anécdota más que contar.

Paras al ver a tus compañeros reagruparse en Tecomán, ya solo te quedan 50 km aproximadamente por recorrer, pero aún en tu mente estás buscando explicación al fenómeno sobrenatural de hace unos minutos.

Pláticas, te rehidratas, estás listo para el último estirón y preguntas como son las condiciones del camino, te lo dicen y sabes que es difícil, es subida nuevamente al final de tu camino, lo distraes con varias fotografías con tus amigos y compañeros de aventura.

Juntos reanudamos, nos convertimos en un tren humano, todos al mismo ritmo, misma velocidad, todos latiendo en sintonía, esto es rodar con grandes personas. Vamos uno a uno, hombro con hombro dejando atrás kilómetros, dudas, miedos.

Sin darte cuenta, avanzaste parte del último tramo, ahora comienza lo difícil, dos pendientes y con 265 km recorridos no será fácil, pero piensas: "No recorrí tantos kilómetros para renunciar aquí", alcanzas a dos de tus compañeros de equipo, viejos lobos de mar, te unes en fila india. De pronto otra postal de recuerdo, ahora cierra tus ojos y vuelve a vivir, "el cielo despejado con una pequeña nube, la luna llena brillante, un puente donde vas pasando, el olor a sal y mangle, abajo del puente el río y el reflejo de la luna en el, puedes sentirte alegre, relajado, feliz de hacer lo que amas". Debajo del puente un reflector te saluda, es un "lanchero" gritando y aplaudiendote: ¡eso es, falta poco! grita y agita el reflector de su barcaza.

Subes y subes, rebasas y te dicen: "más adelante hay otra subida", controlas tu ímpetu y vuelves al grupo, todos bien embalados, tu lámpara muestra batería en rojo quizás en unos momentos estés a oscuras, no te debes separar, justo llega el último reto y en el momento de comenzar haces tu cambio y tu cadena cae, te frustra, ¿por qué?, rápidamente gritas que esperen pero tu grito no es escuchado, te olvidas de ellos y acomodas la cadena en su lugar, te montas de nuevo en tu bicicleta y subes a reventarte rebasando algunos compañeros en bicicleta de ruta.

Solo piensas en una frase: "ellos trajeron una bicicleta de ruta, yo una de montaña pero la diferencia es que yo traje piernas", simplemente sonríes ya es lo último así llegas a la cima, así llegas a la entrada y ves el letrero que indica que has llegado a Manzanillo, esperas hasta el último compañero y junto ruedan los últimos kilómetros.



Se paran y despiden, no sin antes la fotografía de recuerdo y una medalla a tal honor, así termina tu aventura, llegando con quien te espera, llevando tu cuerpo al límite, después de vivir estas experiencias uno nunca vuelve a ser el mismo, ya no hay límites, las barreras quedan fuera de tu mente para siempre. Y simplemente terminas pedaleando nuevamente...

Con la luna a cuestas.

Por: Francisco Avilés 

Gracias a: Disidentes por la invitación y soporte. Equipo Pies Negros de Cámara Rodante (amigos y compañeros) Maru Reséndiz por el apoyo y espera Familia por las facilidades prestadas y apoyo incondicional. Amigos...

jueves, 16 de febrero de 2017

RETO CUMPLIDO DE PIES NEGROS:DE CÁMARA RODANTE: 270 KMS, GUADALAJARA . MANZANILLO.



Saludos estimados lectores,compañeros ciclistas, les contaré la historia del gran reto que aceptamos los Pies Negros de Cámara Rodante al nuestros amigos ciclistas DISIDENTES, que consistía rodar 270 kms desde la ciudad de Guadalajara hasta el puerto de Manzanillo, y así celebrar su aniversario.


Todo comenzó con semanas de anticipación, desde la convocatoria nos parecía una locura, pero al fin esas son las locuras que nos gustan, un poco de imposible, otro poco arriesgado y un tanto de ese peculiar.

“Nunca hicimos algo así” y provocó que el reto nos llamara cada vez más la atención, así convencidos entonces iniciamos

 
La primera parte fue la preparación logística, se hicieron un sinnúmero de adecuaciones logísticas, inscripciones y muchos planes para que toda la rodada fuera un éxito, la primera gran motivación fue irnos dando cuenta del gran número de participantes de diferentes equipos que se fueron congregando, a partir de eso, nos dimos cuenta que nuestro primer entrenamiento debía ser psicológico y más que otra cosa aprender a trabajar como equipo.

El segundo gran paso fue el entrenamiento físico, aprendimos a trabajar formaciones, cortes de viento, sprints y otras técnicas necesarias para practicar eficientemente el ciclismo de carretera y no solo eso, sino que cada quien mejoró sus dietas, hábitos y comenzamos a hacer más ejercicio de lo normal, algunos aún no nos sentíamos del todo preparados pero en fin … el reto tenía fecha pactada y no esperaba a nadie.


 
El gran día había llegado, habíamos preparado una gran hielera para llevar nuestras cosas, estábamos todos en el último momento antes de salir, todos corriendo de aquí a allá subiendo cosas alistando hasta el último detalle de la bicicleta, de la indumentaria, del abastecimiento, éramos todos un manojo de nervios.

El momento en el que arrancamos, se sentía la alegría del grupo y toda la frescura de nuestro ánimo, parecía que no sabíamos lo que íbamos a hacer, así pedalada a pedalada nos formamos, lo primero fue buscar a todos los nuestros (Pies Negros) y asegurarnos de ir cerca y así poder mantener nuestra formación.

 
Lo primero por afrontar fue una pequeña subida, enseguida una bajada también pequeña, algunos repechos y una bajada larga antes de entrar a la conocida Laguna Seca, que es atravesada por la carretera recta y plana, larga como para parecer eterna, ahí nos costó a todos más trabajo mantener la formación. Después de eso vino otra subida mediana y un tramo de 30 km hasta Cd. Guzmán, donde pudimos desayunar en el restaurante “El Molino” y pasear brevemente por la nueva ciclovía de la ciudad.

 
Reemprendido el viaje, seguimos por otro plano que más o menos daba la sensación de ir de bajada por un buen rato hasta que de pronto una terrible bajada que nos hizo sudar frío entre la alta velocidad y rodar junto a tráileres, camiones y todo tipo de moles metálicas, bólidos pasando al doble de tu velocidad, no es algo a lo que muchos estemos acostumbrados, pero es parte de los riesgos del camino y hubo que tomar mucho aire, agarrarse muy fuerte del manubrio y no perder la concentración.

 
Enseguida comenzaron las subidas más difíciles del camino, una inclinación difícil y por las horas que llevábamos rodando nos tomaron en el momento más caluroso del día, en solo ese tramo para muchos se nos fue más de la mitad de nuestras fuerzas y estábamos cerca del kilómetro 150 de los 270 necesarios

 
Pasando los obstáculos más difíciles seguimos hacia un larguísimo plano descendente con eventuales repechos pequeños que nos permitió ir muchísimo más rápido, recuperando la motivación y las fuerzas hasta llegar a colima, donde de nuevo pudimos detenernos a descansar y comer, por espacio de una hora descansamos las agotadísimas fuerzas.

 
El tramo final representó la máxima prueba de resistencia mental y sacar fuerzas de donde pudiéramos. Afrontamos el resto del camino ya anocheciendo, primero salir de Colima y enseguida una subida que ya nos cobraba las últimas bocanadas de aire, enseguida una peligrosa y serpenteante bajada hasta Tecomán, ya al nivel del mar nos enfrentábamos a la frustración de estar tan cerca y a la vez tan lejos, manteniendo una velocidad constante en un plano, solo el aviso de una última subida próxima nos daba la sensación de estar tan cerca por llegar.


Al llegar a esa última subida nos salieron fuerzas desconocidas y con todo lo que nos quedaba, nos jugamos una última apuesta por llegar lo más rápido posible a la cima y así corrimos como recién comenzada la rodada hasta llegar a la última cima, desde la cual solo tuvimos que ponernos cómodos para bajar hasta Manzanillo, al fin llegamos, más de 13 horas después, tras muchísimo camino y muchísimas aventuras personales, lo logramos.


 
Nos vemos el siguiente año!

 Agradecimientos especiales:

-Hugo Coutiño, por prestarme la bicicleta con la que pude completar el reto.

-Nancy Gómez, por su liderazgo y capitanía previo y durante el reto.

-Ana Perezlete, Alejandra Martínez, Elea Sandoval, Karina Vargas, Roxx Camacho, Lucy Barajas, Maru Reséndiz y a Antonio Navarro, por ser el staff que nos ayudó tanto en hacer posible este viaje de manera exitosa.

-José Larios, por su ayuda en todos los entrenamientos como nuestro coach.

-Nancy Gómez, Mónica LLaguno, Miguel Ángel Pérez, Gerardo Pérez, Christian Gutiérrez, Francisco Avilés, Luis García, Jaime Quevedo, Javier Quevedo, José Larios e Ismael Pulido por representar orgullosa y eficientemente a nuestro equipo: PIES NEGROS DE CÁMARA RODANTE!

Crónica Ismael Pulido.

viernes, 16 de enero de 2015

"UNA RODADA SAMARITANA, POR LA RUTA FRANCISCANA EN CAJITITLAN", CRÓNICA DE DANAE VÁZQUEZ


No es fácil encontrar un grupo de personas con las que te sientas bien, donde aprendas cosas nuevas, donde vivas valores y hagas lo que cosas que te gusten, todo esto acompañado de mucha diversión y compañerismo. Yo encontré esto en Cámara Rodante, un grupo donde de volada te integran, te enseñan, te ayudan, te dan la mano cuando más lo necesitas y así fue este domingo 11 de enero que después de largos meses de ausencia deje de rodar y se me ocurrió retomarlo con la primera rodada del año la “Ruta Franciscana” que se antojaba desde el principio, además de ser un recorrido “fácil” por ser en autopista y sin muchas subidas que requieran de “galleta”, una rodada tranquila para empezar…ajá


Y es que todo comenzó ya con un grado de dificultad, desde que no sonó el despertador y salí corriendo de casa a las 7 de la mañana con una manzana en la boca y sin bañar para alcanzar a llegar a tiempo al punto de reunión que quedaba exactamente al otro lado de donde vivo y típico en mi, lo primero que hice fue marcarle a Carlos Ibarra para que abogara por mi y que no me dejaran, a lo que contesto “no te preocupes, sí llegas” cosa que no creí porque este hombre tiende a jugar con mi mente, pero de todos modos me lance. Claro que llegue en 15 minutos y cual va siendo mi sorpresa que la cita era a las 7:30.


Así comenzaron a llegar y conforme se hacía más grande el grupo, pues aumentaban los saludos y abrazos, deseos de Feliz Ano Nuevo. Y característico de Cámara Rodante, conocí a un nuevo integrante que fue el que me llevo en su auto. Un error garrafal en mi es no haberle preguntado su nombre, ya que pensé en regresarme con él una vez terminada la rodada. Pero puedo decir que es alto, sonriente y con un marcado acento norteño, digo por si lee esta crónica sepa que estoy agradecida por su aventón.


Iniciamos la rodada con mucho frío, un clima que prefiero al caluroso. Todo iba súper bien, platica sabrosa con Sofía, con Carlos Ibarra y el reencuentro con Don Lino que, como siempre, me estuvo “couchando”, arreglando mi asiento, mis cambios y hasta empujándome para no quedarme atrás, solo por eso, no vayan a pensar que estaba aventando el bofe desde el principio.


En el camino, de repente se dejo ver, a toda velocidad, el veloz bocho de Eduardo Fernández el Mayester, y a él muy saludador. La verdad, sentí un poco de envidia verlo llegar rodando en cuatro llantas pero seguí mi lento camino. Más adelante se incorporo al grupo ya en dos ruedas.


Así fuimos recorriendo templo por templo, cosa que me gusta mucho de los recorridos, que conozcamos nuevos lugares (por lo memos para mi). En Cajititlán la fiesta de los Reyes Magos aún continuaba y como pudimos nos abrimos paso con todo y bicis para no dejar pasar la oportunidad de disfrutar de las famosas gorditas. En una mesa nos sentamos el “Papi” Jaime Hernández, "Mami" Jessica Herrera su novia, Carlos Ibarra, Chava “cheves”, Eduardo Vargas, Mayester, y otros más que no conozco. Claro que comimos, no una, sino dos o mas gorditas acompañadas de cacahuates y de la bebida hidratante oficial de Cámara Rodante, una buena chela helada.


Cuando se llego la hora de reunirnos, fue ahí donde comenzaron mis problemas: más de media hora sentada, con dos gordas en la panza, un electrolit, medio vaso de chela, meses sin rodar y la cruda de navidad. Todo esto cobro factura, pero no solo a mi, sino también al pobre Carlos Ibarra que tuvo que acompañarme en mi calvario de pedalear por la carretera a muy baja velocidad.


Carlos, como es su costumbre, iba manejando mi mente con frases como “si puedes”, “ya mero llegamos”, “vas muy bien”…ternurita. En eso vemos pasar a toda velocidad el bocho verde con un sonriente Mayester y un Ramón paparazzi, solo alcancé a ver una mano que salio por la ventana diciendo adiós…y con eso mi esperanza de dejar mi calvario.


Sol, viento frío, piernas de piedra y un cansancio tremendo me acompañaba y mi fiel escudero, Carlos Ibarra. En un de esas, ya muy cansada alcancé a escuchar una frase increíblemente inocente de mi Couch Ibarra…”no te preocupes, ahorita alcanzamos al Mayester”… no sabía si bajarme y golpearlo, pero mejor seguí pedaleando. Seguimos pedaleé que pedaleé y cual va siendo mi sorpresa que de repente, al pasar por un restorancito, escuche una voz celestial que decía “Ibarrrrraaaa”, para mi se abrió el cielo y lo único que pude ver fue el resplandor verde del bocho del MAYESTER… así es, Carlos Ibarra tiene voz de profeta.


Para ya no echar más rollo, lo que siguió fue el rescate más afortunado coronado por una Corona bien helada, muchas risas, mi bici en el techo del poderoso bocho verde y la firme convicción de que los héroes sí existen, gracias Carlos Ibarra, Eduardo Mayester, Ramón y Eduardo Vargas.

Crónica de Danae Vazquez
Cámara Rodante

sábado, 30 de agosto de 2014

UN RODADA POR LA RUTA FRANCISCANA, CRÓNICA DE VIRIDIANA MARTÍNEZ


La invitación decía "intermedios-avanzados", y yo aún me considero una novata.


Mi papá, y compañero de cada rodada, me animó a ir con él, insistiendo en que sería una ruta tranquila, "parejita", con una que otra cuesta leve, y en que ya hacía un tiempo dejé de ser una novata, y entonces, me convenció.


Al llegar, lo primero que veo, es una ¡enorme subida! (me gusta exagerar), y decidida a subirla toda, comenzó el recorrido. Cada subida tiene un hermoso panorama y una bajada de pura diversión, con ese pensamiento, logré subirla toda, sin pararme una sola vez (a mi ritmo, claro), y sí obtuve mi recompensa. Pedaleada tras pedaleada, llegamos al primer pueblo, San Miguel Cuyutlan, el primer descanso (¡al fin!), un pequeño refrigerio, y a seguir.


Continuamos hacía San Lucas Evangelista, entramos al área de la iglesia, pequeña, pero muy bonita, con un panteón en su entrada, fue lo primero que llamó mi atención: tumbas recientes o viejas, muy bien cuidadas, y otras más, olvidadas.


Partimos de nuevo, ahora rumbo a San Juan Evangelista, llegamos a la iglesia, mismo concepto que la anterior, y nos sorprendimos un poco al ver gente alrededor de una tumba, con una banda a punto de empezar a tocar, creyendo que se trataba de un sepelio, nos quedamos afuera del área de la iglesia, pero pronto, nos invitaron a pasar, se trataba de un aniversario. Entramos a explorar, y comenzó a tocar la banda, rápido entramos en ambiente y hasta para la foto posó la banda.


Continuamos con nuestro camino, un camino de terracería, para mí un poco pesado por tanto brinco, hacía el malecón de Cajititlan, en el cual tuvimos un descanso de aproximadamente una hora, para pasear y comer, después nos reuniríamos de nuevo para continuar, unos en bici y otros en lancha. Nosotros nos fuimos en bici, un trayecto parejito, y cansado, mi futuro inminente era ahora subir la recompensa que obtuve al bajar al principio.


Sin rajarme, ya que de nuevo obtendría la recompensa de una bajada de pura diversión, continúe pedaleando, pero ahora sí me bajé un par de veces a descansar y a que me volviera el alma al cuerpo, recordé que sí tengo corazón, ¡lo sentía salirse de mi pecho! .. y al fin llegamos a esa recompensa que tanto había esperado, una bajada preciosa, pura diversión y viento refrescante, para buena suerte, el clima estuvo a nuestro favor toda la rodada, parcialmente nublado y fresco.
.

Y así, llegamos a nuestro punto de partida, 60 km después, una excelente y divertida rodada más junto a cámara rodante.


A empezar adolorida la semana, pero con una sonrisa de satisfacción, después de haberme vencido a mí misma. Gracias compañeros por esta rodada (y por todas las pasadas y por venir). (:

Victoria Viridiana Martínez Covarrubias 
Cámara Rodante

RODANDO Y NAVEGANDO POR LA RUTA FRANCISCANA, CRÓNICA DE JESÚS VÁZQUEZ "CHABELON"


Con el nervio a su máximo esplendor me decidí a realizar esta pequeña crónica. Todo comenzó desde la última rodada que para mi fue inolvidable me refiero a Los Guachimontones, en este recorrido conocí a grandes amigos y todo por una pequeña ponchadura. Menciono esto porque aquí empezó la travesía de la siguiente rodada que fue la de la Ruta Franciscana . Larga se nos hicieron las semanas para la próxima rodada con Cámara Rodante,para que nada saliera mal y todo a la perfección nos reunimos un día antes para afinar los detalles hay fue cuando el detalle principal fue el casco de uno de los amigos presentes fue una odisea conseguir ese casco por fin se pudo conseguir, finalmente teníamos todo nuestro equipo al 100% y listos para conquistar la ruta sabíamos que eran 60 km y eso nos alentaba mas.


Y llego el día tan esperado justo a las 6:00 am me levante para preparar todo lo necesario monte las barras del carro subí las bicicletas. Fresca la mañana y con todo listo mi novia Paty y yo empezamos uno de los fines de semana más increíbles , después de haber salido de casa pasamos por los demás compañeros que por cierto Gabriel salió tarde ya con las prisas y el traslado al lugar indicado por los dirigente nos dimos cuenta que estaban arrancando por lo que empezó la persecución porque no sabíamos donde era el punto de arranque del recorrido .


Llego la hora menciono Alonso uno de mis amigos a ver como nos va y mas por la resaca del día anterior
.

Al estar saludando a todo los camaradas me di cuenta que llegaron otros dos grande amigo Jesús y Laura , con gran alegría me dirigí a saludarlos.


Comenzó la rodada la primer subida fue algo agotadora con gran esfuerzo llegamos a la cima lo mejor de todo fue cuando comenzó la bajada a gran velocidad nos desplazábamos pasando por el primer pueblo que fue Tlajomulco no paramos un instante para esperar a los que faltaban que se venían quedando rezagados .


Al ya llevar varios kilómetros recorridos llegamos a la primer capilla que fue en San Miguel Cuyutlan después de persignarnos y dar gracias por las grandes amistades y bendiciones recibida nos preparamos para la primer foto grupal una de mis mejores fotos .


Despues nos dirigimos a nuestro siguente templo que fue San Lucs Evangelista al igual que el primero nos persignamos y aquí algo muy tradicional de un pueblo alegre nos encontramos con una banda que se dirigía al cementerio que para ellos era un día grande era el cumpleaños de uno de sus difuntos algo emotivo y que pone a reflexionar que la vida y la muerte tiene que ser alegría todos tenemos el mismo final . El que mas interés despertó fue Calmitos que con su gran amiga (Camara) documento cada momento de ese gran aventó algo motivante. Por fin me pude tomar una foto con Carlos .


Al partir a nuestro siguiente punto recibimos instrucciones precisas de que la carretera es estrecha y que teníamos que compactar el grupo siguiendo las instrucciones como se nos indicaron por fin llegamos a la tan esperada terracería eso que nos motiva que nos hace jugar como niños esa sensación de pasar por un charco y salpicar el agua es un sentimiento inigualable por fin mi Marina (Mi Bicicleta ) y yo nos sentimos en ambiente.


Al fin llegamos a Cajititlan un pueblo con bastante comercio no existía lugar que voltearas y no vieras comida ,lo mejor de todo fue cuando llegamos a la birria lo mejor de este mundo no cabe duda .


Un momento transcendental y notable en este recorrido fue cuando nos dimos cuenta que nuestro regreso seria en lanchas a Cuxcomatlan la primer pregunta fue ¿y las bicicletas? .O cual fue la sorpresa que en una lancha viajarían las bicicletas y en otra nosotros.


Cruzamos el pequeño lago de Cajititlan sin ningún contratiempo algo sorprendido por la idea tan errónea que tenia de mis compañeros me di cuenta que son alegres y carismático y eso me lleno de alegría .


Llegamos a Cuxcomatlan y retomamos nuestra ruta de regreso a Tlajomulco algo notable y sobresaliente que un par de niños marcaron el paso del pelotón que nos venimos en lancha ese par de chamacos ( Diego y Giovanni ) tenían una gran energía que te trasmitían y hacían que el camino no fuera pesado y el recorrido más ameno .


Por fin llegamos a Tlajomulco y con ello cada vez mas cerca el fin del recorrido , una gran bajada que marcaba el final de esta gran travesia la tomamos con tal velocidad que los velocímetros de varios de mis compañeros marcaron 55 km/h asi concluyo una gran rodada y un gran día lleno de grandes personas.

Que la cámara y la Bicicleta siempre nos acompañen en esta y en todas nuestras grandes rodadas CAMARA RODANTE POR SIEMPRE.

Crónica de Jesús Vázquez "Chabelón"
Cámara Rodante

miércoles, 27 de agosto de 2014

UNA RODADA DE HISTORIA POR LA RUTA FRANCISCANA... CRÓNICA DE JUAN DE DIOS GARCÍA


Sábado por la noche preparando lo necesario para salir a rodar, con la mente en lo que pudiera deparar esta ruta, todo listo, mochila con lo necesario, alarma programada, y lo más indispensable, bicicleta lista y ansiosa para recorrer el territorio que esta semana nos espera. Ahora sí a descansar. Ya es domingo, suena la alarma a las 6:30 de la mañana, apenas comenzando el día y la emoción de una rodada más a todo lo que da, a subir las cosas a la camioneta y dirigirnos al punto de salida, “Las Fuentes” que sería a las 7:30 am.


Llegando, la primera impresión: “muchos vehículos”, indicio de que habría un gran número de rodantes, esperamos unos minutos, lapso en el que se incorporan aún más compañeros, se asigna vehículo a quien llego rodando y arranca la caravana de Cámara Rodante.


Llegando a las gasolineras “Las cuatas” y después de una breve confusión sobre el lugar de partida, nos estacionamos muy cerca del retorno hacia Tlajomulco por la carretera que va a Tala, después del tiempo para preparar nuestras bicicletas y nuestras cosas, se convoca al grupo para las tradicionales indicaciones del guía que en esta ocasión como en muchas fue Edgar Fidalgo. Ahora sí, ¡Cámara Rodante, en búsqueda de una nueva aventura!


Por fin, arrancamos rumbo a Cajititlán. Una pronunciada subida nos serviría de calentamiento, al llegar al final de la subida ya nos esperaba Carlos Ibarra con su cámara fotográfica y su tradicional “ya mero…, ya mero.…”, al terminar el descenso, el primer reagrupamiento en la cabecera Municipal de Tlajomulco para seguir por una larga recta hasta llegar a una desviación donde Edgar nos indicaba hacia donde era la vuelta, al mismo tiempo nos contaba, por cierto que fuimos 120 los rodantes.


Después de una breve visita al atrio del templo de San Miguel de Cuyutlán algunos aprovecharon un pequeño tianguis para comprar plátanos y continuar por un tramo hasta llegar al crucero de San Lucas Evangelista, la carretera se hace angosta y la indicación fue de 2 en línea (que nunca se acató), seguimos con el apoyo de las barredoras, se coordinaban con el guía para dar paso a los vehículos y así evitar algún accidente.


Luego de unos kilómetros, llegamos a la población de San Lucas Evangelista, visitando el templo del mismo nombre, el cuál data del siglo XVII, en donde en el atrio se conserva el campo santo y la cruz atrial en donde se Evangelizaban a los nativos del lugar. Luego de las tradicionales fotos y paradas técnicas (ir al baño), proseguimos por la misma carretera angosta hacia otro poblado llamado San Juan Evangelista, con poco menos de 2,000 habitantes y con un templo del siglo XVII, en donde al igual que el anterior conserva el campo santo en su atrio un poco más grande que el de San Lucas, en donde nos encontramos a una familia del lugar celebrando el onomástico de uno de sus difuntos al cual le celebraron con banda, de igual manera, las fotos en el lugar y seguimos para tomar una brecha que nos conduciría hasta nuestro destino.


Poco antes de llegar a Cajititlán, hubo parada de reagrupamiento e indicaciones por parte del guía, dando dos opciones para el regreso, una de ellas en lancha hasta San Miguel y la otra por carretera, así mismo, se dio la indicación de que a las 12:30 pm, partíamos del malecón del pueblo, por lo que tendríamos aproximadamente 1 hora para la rehidratación y alimentos. Ya en el centro del pueblo nos dividimos, unos optaron por las tradicionales gorditas y otros, por las carnitas y cueritos con salsa y tortillas recién hechas. Después de disfrutar de su deliciosa gastronomía y su hermosa vista, el día nos cobraba factura y el tiempo pasaba demasiado rápido, pero debíamos retornar.


Siendo ya las 12:30 pm y de acuerdo a las indicaciones, nos reencontramos en el malecón y nos dispusimos para el regreso, los que se iban por lancha fueron coordinados por Pablo y los que nos íbamos rodando coordinados por Edgar. Ya sin parar, nos regresamos por carretera pasando por Cuexcomatitán siguiendo hasta Tlajomulco en donde nos esperaba la última subida para así llegar a nuestro punto de partida inicial y concluir este circuito de aproximadamente 60 km, por esta ruta Franciscana.


Ni hablar, pero termina una excelente aventura más con Cámara Rodante. Un agradecimiento a los organizadores, guías, y a las barredoras por su apoyo. Nos vemos en la próxima y seguimos rodando…….. 

Juan de Dios García. 
Cámara Rodante