COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com
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miércoles, 11 de septiembre de 2019

CUANDO EL DESTINO TE MANDA A RODAR A TAPALPA




LA CONVOCATORIA
Todo empezó para mí, cuando vi la convocatoria para la rodada hacia el Salto del Nogal.
¡Yo quiero ir! Pensé y sentí con todas mis fuerzas.
Pero ¿cómo?  Había factores que actuaban a favor, y otros tantos, que actuaban en contra. A favor, estaban solamente mi bici y mi montón de ganas. Lo demás, debía ser resuelto. Así que, aunque las posibilidades podían ser pocas, me decidí y pregunté en el grupo si alguien podía llevarme.

Nada se concretó y ya lo había descartado, pero una noche antes, alguien me contactó.
Cuando la posibilidad se convirtió en algo probable, lo dudé por un momento. Tuve que enfrentar y resolver algunas dudas y temores antes de decidirme a tomar la oportunidad. Pero al final, lo hice. Decidí aceptar la amabilidad sin desconfianza y permitir la buena suerte. ¡Estaba hecho!

Gerónimo Orozco, fue quien me hizo el parote. Fijamos el punto de encuentro y el trato quedó cerrado.  Me apuré esa noche a preparar lo necesario y me fui a dormir tan temprano como pude.



LA RODADA
La rodada comenzó en el centro de Tapalpa. La concurrencia fue poca, supongo que por la premura de la convocatoria, y por un pronóstico del clima de ese día que amenazaba un poco, y que terminó siendo sentencia cumplida.

Éramos 13. Se repartieron los radios y comenzamos a las 9:00 am con cielo nublado y clima fresco. Ideal. Aún no salíamos del pueblo cuando tuvimos el primer caído. Nada de importancia.



En la ruta, las piedras estaban resbalozas y el suelo lodoso y lleno de zanjas por la lluvia anterior; había que poner cuidado, aún así, había trechos que dejaban disfrutar del verdor cercano y lejano, de las alfombras de flores amarillas y de las pesadas nubes que embellecían el cielo.
Todo se sentía bien y seguro. En cada vuelta o intersección, alguien se quedaba para que los de atrás no perdieran el rumbo.



EL SALTO DEL NOGAL
Llegamos a la entrada de la presa a tiempo y sin contratiempos. No todos quisieron bajar. Era un camino arduo por lo empinado y resbaloso.
Bordeado de un verde exuberante y salpicado de flores silvestres, el camino tenía muchísimo encanto, pero no nos dejó salir, sin antes cobrarnos algunos sentones y resbalones. Y conforme bajábamos, creo que todos empezábamos a pensar con algo de preocupación que toda esa bajada, irremediablemente, en un rato más, sería subida, súper subida ¡subidotota!



Pero todo el esfuerzo valió la pena cuando después de estar un poco perdidos, y casi a punto de regresar sin encontrar la cascada principal, nos fue señalada la vereda correcta por unos enviados del cielo (me cae). Y lo conseguimos.
Pudimos ser testigos de la belleza y la majestuosidad del Salto del Nogal.
El corazón me daba de brincos ¡estaba súper feliz!
No había nadie más ahí. La soledad, la vista espectacular, el sonido, la fuerza de la cascada. Todo fue un premio y un regalo maravilloso.



Ahí encontramos a Emilio, el joven impetuoso del grupo que tenía rato esperándonos. 
Teníamos la hora de regreso marcada, así que absorbimos el paisaje y su magia tanto y tan rápido como pudimos e iniciamos la subida.

“Ritmo, esa es la clave", pensaba mientras acomodaba la respiración a mis pasos y a los de Emilio, que iba adelante. En algún momento, sentí que nos habíamos equivocado, ninguno había estado ahí antes, y había más de un camino para seguir, pero me relajé y confié. Íbamos a llegar como fuera y él iba muy seguro.  Dimos con el grupo a buen tiempo.
Con solo 2 aun en la subida, los que esperaban arriba comenzaron el regreso. Un poco de descanso, y yo también agarré camino. Nuestro guía Edgar y Gerónimo, se quedaron a esperar a los que faltaban.

Quedamos de vernos en “La tienda”. Parece que el instinto hizo que los que iban primero se detuvieran en el lugar correcto, porque la tienda no parecía tienda para nada.  Cuando estuvimos reunidos y averiguamos que la casa donde nos habíamos detenido era la tienda, los que quisieron, tuvieron la oportunidad de tomar y beber lo que necesitaban para reponer.
Unos minutos ahí, y con el grupo completo, oficialmente comenzó el regreso.



El REGRESO
Decidimos tomar el camino hacia la presa. La idea de conocerla me entusiasmaba, pensaba que podría enjuagarme todo el lodo que traía encima, y meterme al agua, aunque sea un poquito. Pero el cielo tenía otros planes.

Íbamos divertidísimos en los columpios llenos de lodo y agua roja del camino, gritábamos de contento como crías al meter las llantas al agua y empaparnos. Librarla o atorarse ya era cosa de cada quien, pero el gusto era de todos.

A los pocos kilómetros, algunos comenzaron a rezagarse. Nos detuvimos en un planito para esperarlos. Fue cuando el panorama cambió.  La cortina de lluvia se veía aproximarse desde la montaña y la temperatura bajó por el viento que la precedía. Un compañero había dicho cuando estábamos en la entrada de la presa, que la lluvia llegaría a las 2:00 pm. Fue puntual.



Las gotas finas de agua y el viento helado me tenían tiritando, pero nadie se movería de donde estaba, hasta que llegara el último. No había dónde resguardarse, me puse detrás de un arbusto para ver si me cubría del viento, pero el frío ya me tenía bien agarrada.
Emilio regresó para encontrar al compañero rezagado; cuando los vimos en la cima del último columpio, volvimos a acomodarnos en las bicicletas.
Tiritando y pedaleando, así iba. Me castañeaban los dientes y me daba muchísima risa. La verdad era que todo el asunto, me encantaba. Aun, con la caída que me tocó protagonizar.
Edgar y yo, habíamos dicho hacía un rato atrás: “¡Nos va a agarrar la lluvia! , ¡qué chido!” 
En ese punto, lo estaba dudando. Aunque lo pensé mejor ¡y sostuve mi palabra! Estaba chido.

Nos paramos junto a una barda de madera para evitar un poco el golpe de la lluvia, pero no menguaba, y los truenos ¡eran fortísimos!
Y ahí estaba yo, con esos desconocidos, empapada, temblando de frío, con el cielo recordándome lo chiquita que era; cansadísima, adolorida, enlodada y ¡súper contenta!
“Vamos a llegar”. “Tenemos que llegar”, pensaba. Y al pensarlo, no daba cabida a nada más, y me relajaba y podía disfrutar de los truenos.

No paró. Y así, con el agua gruesa y tupida, rodamos otro tramo. Cuando llegamos a la vereda que llevaba a la presa, la lluvia había menguado, pero también el entusiasmo de rodar el trecho extra. Solo un par de compañeros se acercaron para fotografiarla.



Había que reagruparse otra vez. Ya se veía el pueblo, pero faltaba un buen pedazo. Las bicicletas ya fallaban. Fue demasiado lodo y agua. Pero con todo y todo, llegamos a la entrada del pueblo.  Y ahí, faltaba uno.

Eran las 4:00 pm. Moríamos de hambre.  Edgar nos despachó. Él se quedaría a esperar al compañero que faltaba. Tomamos el empedrado hacia la calle que llevaba al centro. Todo era bulla en el lugar. La tranquilidad de la mañana, se había convertido en un mar de carros y de gente. Contrastábamos con los paseantes, tan sequitos y tan peinados.

Quedarnos a comer juntos en algún restaurante, era una idea inicial, pero también se descartó. A mi hambre la sació un tamalito de la plaza, y al frío, lo calmó un atole. Al fin, el grupo estuvo completo. Todos a salvo.

Los que traíamos cambio de ropa, nos mudamos antes de irnos. Los que no, agarraron camino tal cual. ¡Qué bárbaros! Todos unos Vikingos.

Y así terminó la rodada. Un poco atropellada. Con cambios de planes y giros sorpresivos.  Pero no le cambiaría nada. Así me la quedo.

Nos despedimos. Y cada uno cargando su frío, su cansancio, su historia y su alegría, agarró camino de regreso a la ciudad.  Qué buen domingo.     FIN.



Agradezco a Edgar Fidalgo por su paciencia al acompañar y por su gran trabajo al fomentar y promover de forma tan desinteresada el ciclismo de montaña, dándonos a muchos la oportunidad de realizar esta actividad, que es tan gratificante y enriquecedora, en buena compañía. Sin la faena y disposición de personas como él, no sería posible.
Y gracias a Gerónimo, porque me dio la oportunidad de vivir esta aventura. Y porque cuando me vio tan jodida, me llevó hasta la puerta de mi casa.

¡Gracias!

Crónica por: Gaby Gocas



sábado, 27 de enero de 2018

"EL BICITURISMO ES LA ONDA" CRÓNICA DE SERGIO BLANCO


Siete en punto de la mañana en el punto de reunión y el frío “calaba cañon”; fui el primero en llegar, ya que para mi sorpresa, se habían abierto los carriles centrales de López Mateos.

Después empezaron a llegar el resto de los ciclistas y los compañeros con los cuales me había comprometido a darles rait (Pia y Julio); montamos el rack, acomodamos la bicis al igual que los demás que pidieron aventón.

Ya todos listos, y después de las indicaciones del guía, el buen Victor Martinez, arrancamos en caravana hasta Tapalpa; no sin antes pararnos en la gasolinera Las Cuatas para cargar gasolina, ir al baño o comprar algo; unos minutos y listo, vamonos.

Ya en el coche, a Pia se olvidó su celular, así que en friega me retorné y afortunadamente lo recuperamos, el detalle es que ya nos habíamos retrasado y al querer alcanzarlos, caí en un bache y se ponchó la llanta, así que a los “pit's”, devolada la cambiamos y decidí regresarme por la autopista para poder llegar a tiempo. Parte de la aventura les comenté a los compañeros.


Al cabo de una hora y fracción, llegamos al pueblo mágico de Tapalpa (muy pintoresco por cierto) y recién iban llegando todos y algunos otros que ya estaban ahí haciendo un total de más de 30 ciclistas.

La foto oficial del arranque y las tomas del buen Douglas con su super Dron. Indicaciones del guía y vámonos a emprender la aventura hacia el Salto del Nogal.


Yo decidí irme de “barredora” con el buen Paco (Francisco Casillas), algo que me fue muy gratificante, porque iban algunos compañeros principiantes, a los cuales les costó un poco o mucho esfuerzo.

El ir acompañándolos y al igual que algún día lo hicieron conmigo pasando los tips, de como cambiar las velocidades, la altura del sillín, la presión de las llantas, detenerse a esperarlos a que recuperen aire y echarles ánimos y la clásica mentira a las preguntas cuando empezamos a trepar una subida pronunciada: "¿ya casi se termina?, ¿hay mas subidas?, ¿ya casi llegamos?".

Y responder: “sí, nada más esta subidita y ya, lo demás es bajadita. Ya nada mas esa curvita y ya casi llegamos”. Pasamos por el pueblo de Atacco y posterior a una intersección donde nos reagrupamos, se dieron indicaciones para bajar de uno en uno por la carretera, ya que se veía muy peligrosa y se tenía que tener cuidado con la velocidad que se podía obtener.


Llegando hasta la intersección para tomar terracería hacia el Salto del Nogal, tuvimos algunas pequeñas subidas y despues una bajada empedrada muy empinada para llegar a un paraje donde iniciaba el descenso para bajar por un sendero de 1.5 kms hasta la cascada; se dejaron ahí las bicicletas resguardadas por compañeros que no decidieron bajar.

Y empezamos a descender el camino de terraceria y empedrado en su mayoría, había que ir cuidando cada paso, aquellos que traían zapatillas con grapas se tuvieron que cambiar de tenis, excepto el buen Miguel Tapia, que se avento con ellas.

Nos desviamos un poco a subir a una grutas y ver la maravillosa vista de la Barranca y claro, a tomarse la selfie obligada. Continuamos bajando y fue sorprendente ver a una señora mayor subiendo, lo cual motivó a muchos, ya que si ella podía, no nos podíamos quedar atrás. Por un momento dolían las rodillas, pero gente que subía nos animaba diciendo: “ya casi llegan”.


Al cabo de un rato llegamos a la primer cascada, una pequeña, donde nos tomamos algunas fotos y después caminamos río arriba hasta llegar al majestuoso Salto del Nogal, una cascada que se cataloga como la más grande del Estado, con una caída de agua de más de 105 mts de altura.

Había valido la pena bajar hasta ahí, tomarse la foto con las manos elevadas en señal de triunfo y libertad, el pensar que no cualquiera puede llegar hasta ahí, no, mas bien decir que cualquiera que se lo proponga, puede llegar hasta ahí y en bicicleta, pues más divertido y con Cámara Rodante pues aún más.


Hicimos una pequeña pausa, comimos algo de lo que llevábamos y contemplamos la maravillosa cascada o incluso hubo quien se envalentó y se echó un chapuzón, aún cuando el agua estaba heladísima. Había valido la pena llegar hasta allá y ver la naturaleza en todo su esplendor. Pero como todo lo que sube tiene que bajar, aqui ya no se podía bajar más y así que a subir kilómetro y medio.


Nos encontramos varias personas bajando e incluso familias con niños y personas mayores; ya que la zona es un destino turístico de visita obligada para los aventureros. Llegamos todos agotados pero satisfechos para fortuna de mucho existia un puesto de hidratación, unas micheladas que le supieron a gloria a mas de uno.


Y pues bueno a rodar de regreso, esa pendiente empedrada ya era subida y para mi era el reto era no bajarme de la bici, y cada quien a su ritmo, ya sea en "payasito" o caminado tuvieron que subir poco a poquito, un poco prolongada la subida, tomamos terraceria reagrupandonos en algunos puntos hasta llegar a tomar carretera, que ahora pues era subida, de uno en uno a su ritmo pegado al acotamiento, cada quien a su paso hasta llegar a la intersección para tomar la terraceria hacia el pueblo de Atacco, el sol ya calaba y el frío ya no se sentía, pero al esperar a los demás nos encontramos con que algunos compañeros se habían acalambrado y ya no podían continuar, se fueron por la camioneta que traian para venir por ellos, y otros como Don Luis decidierón irse de rait. Despues de ahi ya fue bajada muy rica por cierto y Paco y yo esperamos a un compañero que venia algo cansado para llegar nuevamente a la plaza de Tapalpa.


Ya en la Plaza nos hidratamos, algunos compraron pan y otros lacteos para llevar a casa, estuvimos un rato y despues a partir a Guadalajara; que el camino hasta casa era de dos horas y ya eran la cuatro de la tarde.

Pero como dice el buen Vic "estas rodadas son para disfrutarse", para llevar tiempo, nada de prisas, relajarte y disfrutar del paisaje. Asi que, si lo estas pensando, no te la pienses tanto, saca tu bici a pasear y disfrutarás de hacer Biciturismo con Camara Rodante..

Sergio Checo Blanco 
Cámara Rodante 


viernes, 7 de octubre de 2016

"UNA RODADA EN FAMILIA Y LOGRÉ MI RETO" CRÓNICA DE SUSY SILVA.


Cuando leí que había una rodada en Tapalpa me gustó la idea y anime a mi familia, 28 kms el recorrido, un reto mayor para mí que soy novata y en montaña, ufff, podré? Fue una constante en mi cabeza, me dice mi esposo claro que sí, yo te acompaño y si te cansas nos paramos.

Así nos encaminamos desde el sábado, huyendo del calor de Colima y disfrutar del delicioso clima de Tapalpa.

Ya el domingo no los podía despertar, por lo que titubeamos en acudir, no conocíamos a nadie y estaba tan a gusto la camita, pero bueno a eso veníamos, así que nos preparamos, desayuno rápido, agua y vámonos al jardín.

Al llegar ahí ya había como unos 40 ciclistas todos listos y con la buena actitud que los caracteriza. Nos acercamos a tomarnos la foto grupal y a escuchar indicaciones.


Salimos a las 9:50 aproximadamente y empezó la aventura, el ascenso para mí un poco pesado, haciendo paradas breves a recuperar el aire, y ahí conocimos a Carlos el cual muy amable me dijo “tu tranquila, aquí a nadie dejamos”, descanso mi alma, era mi principal temor quedarme sola.


El recorrido de maravilla, paisajes hermosos, yo no baje a la cascada solo mi esposo y mis hijos pero venían encantados.


Logre terminar mi recorrido, cansada, pero muy feliz y realizada…


Los felicito son un maravilloso grupo y claro que vuelvo a participar con Cámara Rodante.

Susy Silva de Colima
Cámara Rodante

miércoles, 5 de octubre de 2016

"RODANDO Y DESCUBRIENDO UNA HERMOSA CASCADA EN TAPALPA". CRÓNICA DE JOSÉ JÍMENEZ GÓMEZ.


Muy temprano el domingo montamos las bicicletas en el rack del coche para partir rumbo a Tapalpa, con Cámara Rodante, ya que la cita era a las 9.00 de la mañana en la plaza principal y apenas teníamos el tiempo suficiente para llegar sin prisas.

El día amaneció nublado y con amenazas de lluvia, las cuales se cumplieron al tomar la carretera con rumbo a Tapalpa, pero ya con todo listo y el ánimo muy alto, la decisión fue continuar y gozar de una buena mojada si era necesario, a pesar de chamarra impermeable que traía, la cual en caso de lluvia no sirve más que para que no te llegue directamente el agua a la ropa deportiva, pero de la mojada nadie se salva.



Ya en la plaza de Tapalpa fuimos llegando poco a poco todos, la expectativa era grande y aunque no dejábamos de ver el cielo encapotado, nadie se echó para atrás.


Vino la toma de la foto oficial para Cámara Rodante del arranque con todos los participantes y las instrucciones de los guías respecto a las características del paseo y las precauciones a tomar, pasando esos rituales de ley, emprendimos la rodada por las calles empedradas de este hermoso pueblo mágico tomando rumbo hacia El Salto del Nogal.


Al dejar las calles de Tapalpa, sentimos las primeras cuestas para entrar en calor y calar nuestras fuerzas. Comenzamos a ver los paisajes adornados en esta época otoñal de flores amarillas, azules y moradas que cubren los campos serranos, lo que hacía que nuestro paseo tuviera un toque adicional a la belleza de las montañas y del bosque.


Durante casi una hora de recorrido por calles empedradas, brechas y un poco de carretera pavimentada así como un excelente clima nublado y esporádicos chispoteos de lluvia, llegamos al punto de ingreso para bajar hacia la cascada El Salto del Nogal.


El descenso por la cañada donde se ubica este paraje estaba muy mojado y el camino, que se compone básicamente de piedras lajas formando escalones, que el tiempo se ha encargado de irlos destruyendo, hacía que el descenso estuviera muy complicado por lo resbaloso de éste, lo que hizo que varios compañeros sufrieran caídas y el descenso fuera lento. Después de aproximadamente un kilómetro de bajar, apareció la primer cascada con abundante agua, lo que resaltaba su belleza.


Después de descansar un ratito y tomarse las fotos del recuerdo en la primer cascada, nos trasladamos al Salto del Nogal, por un camino estrecho y accidentado, porque el agua rebasaba con mucho al camino usual para llegar, lo que hacía que los parajes acuosos y los rápidos que se formaban fueran realmente espectaculares.


Al llegar a la cascada El Salto del Nogal, sencillamente todos nos quedamos impresionados por su belleza y señorío, que se magnificaban por la cantidad de agua que llevaba ese día, producto de las lluvias de los días anteriores. Al ver ese espectáculo, no dejé de reprocharme el que tantas veces que había ido a Tapalpa en mi vida y no haber conocido más que por referencias y publicaciones este paradisiaco lugar.


Después de estar contemplando la cascada, jugando con el agua fría, tomando fotografías en todos los ángulos posibles, emprendimos el camino de regreso, una subida que fué más fácil que la bajada, porque ya no nos resbalamos tanto, pero más cansada físicamente por el esfuerzo que implica el subir una cuesta caminando.


Al llegar al lugar dónde habíamos dejado las bicicletas, descansamos un rato, permitiendo que todos los participantes nos reagrupáramos para emprender la rodada de regreso, intercambiamos impresiones del lugar y platicamos un buen rato nuestras experiencias y puntos de vista de ese día.


Y así, ya todos juntos emprendimos el camino de regreso al Pueblo Mágico de Tapalpa. La primera parte estuvo pesada por las subidas continuas y muchos ya cansados de la caminata para llegar al Salto del Nogal, optaron de plano por caminar en las subidas arrastrando sus bicicletas.


Llegamos al punto donde se cruza la carretera con el camino hacia Tapalpa y a partir de ahí ya fue más fácil todo, porque se terminaron las subidas y quedaron tan solo caminos planos y bajadas. Eso si, el sol ya había salido y mermó a más de uno el calor que comenzó a sentirse.


Finalmente llegamos a nuestro destino de regreso, con las fuerzas mermadas por el esfuerzo, pero con el alma rebosante de alegría por la satisfacción de haber participado en este bello paseo en uno de los lugares preferidos de los Tapatíos, el pueblo mágico de Tapalpa y con mucho agradecimiento a los dirigentes de Cámara Rodante por darnos la oportunidad de participar en estas actividades.

JOSÉ JIMÉNEZ GÓMEZ LOZA
CÁMARA RODANTE

jueves, 24 de marzo de 2016

"UNA NUEVA AVENTURA DE VIDA..." CRÓNICA DE PONCHO DURAN.


Antes que nada, mando un saludo a todo el auditorio y fans de Cámara Rodante… Me presento, me llamo Alfonso Duran, mejor conocido como “el Poncho” por todos los amigos y conocidos de este honorable grupo dominical.


Les platico que anteriormente ya estaba rodando con este grupo fenomenal hace 2 años, viviendo muchísimas aventuras domingo a domingo, enamorándome de su grandiosa vibra. Pero por azares del destino y del imparable caminar de la vida, conocí a mi compañera de vida, Elizabeth, y a mi precioso hijo Ponchillo, y no con esto digo que al unirse con su compañero (a) de vida sea impedimento para seguir gozando de un buen hobby, simplemente responsabilidad, pero también soy sincero, con la llegada de un “baby” a mi vida, cambio algo dentro de mí, haciéndome más cuidadoso sobre mi integridad física.

Todo esto lo comento porque de verdad, y puedo llegar a admitir, a esta rodada le tuve un poco de miedito al sentir que no la aguantaría. Se preguntarán todos aquellos que me conocen, donde quedó el Pocho que hizo las Tres Torres sin entrenar, jajaja… pero en fin, ya basta de tanto speach.


En esta rodada me la pasé increíble, porque además de regresar a rodar, tuve la oportunidad de reencontrarme con algunos muy buenos amigos y conocer a otros nuevos; además de recuperar mi confianza, porque admito, que cada subida y bajada tenía la incertidumbre de si aguantaría el recorrido.


Al llegar al punto de la cascada, fue todo un logro, porque ahí no era todo, seguía el gran descenso hacia la cascada (algo agotador, pero tolerable), sentía que no llegaría, pero ya al estar abajo y ver lo que la grandiosa naturaleza nos regala dije: “vale la pena... fue algo espectacular”.


Ya de regreso y con toda confianza, tome el camino hacia Tapalpa con la gran expectativa de volver a vivir de nuevo una nueva aventura con Cámara Rodante y regresar así a las rodadas.

Por último, tuve la oportunidad de hacer un pequeño video de la rodada, espero que lo disfruten.

Gracias.

Por Alfonso "Poncho" Duran
Cámara Rodante

martes, 25 de agosto de 2015

¡¡¡HOY ES UN BUEN DÍA PARA DISFRUTAR UNA NUEVA AVENTURA!!! CRÓNICA DE LUZ DINORAH BARBOZA


Ya son las 5:30 de la mañana y suena mi despertador; yo estoy ansiosa por comenzar el día y me preparo para salir puntual al sitio acordado. En esta ocasión iremos a Tapalpa a la cascada “Salto del Nogal”. “Una caída de agua de 102 m de altura rodeada de bosques de pino y encino, por cuyas paredes pueden practicarse diversas actividades de alpinismo y montañismo. Se encuentra a 18 km al sur de Tapalpa”.

El día no pinta bien, esta nublado y acaba de llover, aun así todos estamos listos para emprender una nueva aventura en la montaña y disfrutar de este clima fresco. Nos dirigimos en caravana hasta el pueblo mágico de Tapalpa; para los que no conozcan este bello lugar quisiera contarles una pequeña reseña:


“Su nombre, derivado del náhuatl, significa “tierra de colores” o bien, “lugar ubicado en lo alto”.

Uno de los municipios más relevantes del sur de Jalisco, Tapalpa mantiene la apariencia de las antiguas comunidades agrícolas y ganaderas. Sus características particulares lo perfilan en un excelente destino para la aventura, la recreación y el descanso. Tapalpa se distingue por sus casas de blancas fachadas y rojos techos de dos aguas, su ambiente provincial y sus admirables parajes naturales, en donde la fragante vegetación, motivan al disfrute, la contemplación y el descubrimiento”.


Una vez instalados en la plaza, bajamos las bicicletas y nos alistamos para salir… cruzamos todo el pueblo que estaba prácticamente desierto; pocas personas caminaban tranquilamente por las calles y nos veían sorprendidos. Me imagino que piensan de nosotros estas personas que nos ven tan temprano trepados en la bicicleta!!! Seguro han de pensar… estos locos no tienen nada mejor que hacer, pero la realidad es que rodar y sentir la naturaleza es algo que llena el corazón.


Nos dirigimos varios kilómetros por calles empedradas, disfrutando de la vista y la tranquilidad que solo un pueblo mágico puede brindar. Por fin llegamos a un camino ancho, muy tranquilo y a gusto para rodar. Hacia donde voltearas podías disfrutar de un paisaje de ensueño, lleno de montañas, sembradíos, caballos, nubes grandes que nos acompañaron durante toda la rodada… La verdad es que el clima estuvo genial, muy fresco y agradable. Todo estaba de nuestro lado!!!


A mí me gusta rodar con Cámara Rodante porque se disfruta de un ambiente de amistad, siempre hay con quien platicar, a quien saludar y con quien compartir anécdotas de rodadas, etc… y aunque lamentablemente dos de nuestros compañeros sufrieron un accidente aparatoso (espero que ya se encuentren mejor chicos!!).


Por fin llegamos al punto donde dejaríamos la bicicleta para empezar a bajar a la cascada. Había llovido un día antes y todo estaba húmedo y resbaloso y aun así nos aventuramos a bajar entre piedras resbaladizas y mucho lodo. Fue todo un reto porque tenías que ir concentrado para saber dónde y cómo pisar, de otra manera podrías caer y lastimarte. En el transcurso de la bajada nos encontrábamos entre árboles, flores, arbustos y plantas que nos cubrían y hacían del transcurso un camino para disfrutar a pesar del esfuerzo físico. Finalmente llegamos a la cascada!!!


Wow!! Traía mucha agua y el sonido era relajante e impresionante. Todos aprovechamos en acercarnos lo más cerca posible para tomar muchas fotos y poderlas compartir después con nuestros amigos y familiares. Finalmente se llegó la hora de regresar hacia la cima. Fue toda una odisea!!! Pero felices de haber estado ahí disfrutando la naturaleza (Sinceramente me cansé más de bajar y subir a la cascada que la rodada en sí, jajajjajajaja ).


Ahora nos toca rodar de regreso, vámonos!! Estamos listos!!!


El clima genial, nubladito y muy fresco, pero no cantemos victoria muchachos.. Ya empezó a chispear. Esta padre rodar con una leve lluvia pero es mucho más divertido rodar en medio de un chubasco!!! Recuerdan el sentimiento cuando eran niños y salían a mitad de una tormenta a brincar en los charcos?? Pues así me sentía yo en ese momento, entre charcos y bajadas divertidas. Ya nos habíamos empapado de pies a cabeza entonces.. VAMOS A DISFRUTRARLO!!!

Cansados, empapados y muy hambrientos llegamos a la plaza principal a buscar desesperadamente algo de comer. Y que creen?? Yo me comí un delicioso tamal de acelgas gratinado y con frijolitos fritos. DE-LI-CIO-SO!!! Aahh y de postre un rico café de olla y una pieza de pan.

Con este manjar terminó la aventura de este fin de semana.

Gracias a Edgar por haber dirigido está rodada y estar al pendiente

Luz Dinorah Barboza
Cámara Rodante