COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com

miércoles, 11 de febrero de 2026

REGRESÉ DE TEQUILA FELIZ

 

El día inicio muy temprano 6:30 am punto de reunión RIU, destino Tequila. Llegamos un poco tarde ya que había carrera por Lázaro Cárdenas y Arturo tuvo que desviar la ruta. Llegando a Amatitán ya se distinguían los paisajes agaveros. 

Nuestro primer imprevisto fue al montar las bicicletas ya que mi compañero Carlos tuvo un problema técnico con su bici impidiéndole iniciar la rodada. Ya un poco tarde me incorporé con el “papi” para alcanzar a nuestro equipo, cuando ubicamos dónde iba la rodada me incorporé y cuándo me di cuenta iba sólo yo siguiendo a uno padrino, pero tenía duda sí era de los nuestros, así que le pregunté si era de Cámara Rodante, a lo que me contestó que sí.

Después al ver que no iba nadie más el padrino fue por el resto del equipo, mientras yo esperaba en las vías del tren. Para esa subida ya se notaba el calor que haría durante la rodada. 

A los 5 minutos llegaron otros padrinos y me pidieron que me incorporara a ellos, fuimos por las vías, cruzamos un mini rio y para esté momento nos dimos cuenta que la mayoría de los padrinos estaban perdidos junto conmigo jajaja. Fue algo muy gracioso ya que era la única novata entre ellos. Después de un buen rato tratando de comunicarse con el resto del equipo y seguir la intuición y experiencia de los padrinos logramos rencontrarnos con el resto del equipo. 

A lo largo del camino hubo 6 ponchados ¡¿y cómo no?! Si el terreno estaba muy mixto, piedra volcánica, descensos con piedras grandes sueltas, un poco de arena, caminos de lodo secos y marcados por las llantas de los tractores que ingresan a los terrenos.

De hecho, en una zona de descenso una compañera cayó frente a mí, ya que su llanta resbaló por uno de los surcos de lodo seco, afortunadamente sólo fue la experiencia de la caída.

Al final de la rodada llegamos a una tienda local a rehidratarnos, llegamos al centro de Tequila a tomarnos unos clásicos cantaritos, comí tacos, nos tomamos fotos con la policía estatal que estaban cuidado el pueblo y regresé a casa feliz.


Durante la rodada, agradezco infinitamente que el señor Lino me ayudara a engrasara la cadena de la bici, ya que esa semana no la había limpiado. Y a los padrinos que siempre aportan un hack en el momento oportuno. 

Por Livier Méndez Robles 

 

lunes, 9 de febrero de 2026

A FESTEJAR RODANDO, LOS 18 AÑOS DE CÁMARA RODANTE

 

Este domingo 15 de febrero estaremos de fiesta, PARA FESTEJAR LOS 18 AÑOS DE CÁMARA RODANTE, LA MAYORÍA DE EDAD, 18 AÑOS PROMOVIENDO EL CICLISMO DE MONTAÑA Y EL BICITURISMO. ¡18 AÑOS RODANDO CONTIGO!

Están coordialmente invitados todos a rodar y festejar por los caminos de Copala, nuestra ruta favorita, rumbo a PIEDRAS BOLAS de San Miguel Tateposco. A esta fiesta se unirán también nuestros hermanos PIES NEGROS. 

Importante confirmar su asistencia únicamente vía WhatsApp, 📲 https://wa.me/5213324403461 ahí se darán detalles más exactos del evento (pin de salida). Favor de indicar su nombre completo, edad, tipo de sangre y un número telefónico en caso de emergencia. 

Tu número de registro participará en una rifa, cortesía del Santuario de la Bicicleta. 

¡Mucha suerte y a registrarse!

Iremos cada quién a su paso, sin presión. La rodada son de mucha resistencia y ritmo, que requiere técnica y dominio de la bicicleta.

Terminando, se hará en convivio de aniversario y la culminación de las Rodadas de NOVATOS-PRINCIPIANTES 2026. Se nos facilitará un espacio en el balneario de Los Chapulines. La entrada al Balneario es de 70 pesos por persona. Hay amplio estacionamiento y podrán ingresar alimentos y bebidas (NO VIDRIO, POR FAVOR). Pueden llevar a sus familias y ahi los esperarían al concluir su rodada. 

EL USO DE BICICLETA DE MONTAÑA, CASCO, GUANTES Y CÁMARAS DE REPUESTO SON OBLIGATORIO 

Es necesaria bicicleta de montaña por los terrenos que recorreremos, así mismo que se encuentre en óptimas condiciones mecánicas, estás a tiempo de llevarla al taller a que te la pongan a tono. 

Llévala a tu taller de confianza o te recomendamos a *nuestro mecánico favorito, Don Lino Valdez* ⚙ , él revisará con gusto tu bicicleta.

📆 ¡Agenda con él tu cita ya! 

✅WhatsApp 📲 https://wa.me/523312830617

📍lo encuentras en el Calzada de los Fresnos 67, Ciudad Granja, Zapopan, Jal. 

 https://maps.app.goo.gl/5x3omH1r3NWx84et8

Checar frenos, cambios, engrasado, llantas, etc. Esto permitirá una rodada más efectiva y así evitaremos tiempo muerto en reparaciones. También pedimos que lleves una cámara de repuesto, para agilizar el cambio de llanta en caso de ponchaduras, así como herramienta básica, en caso de contar con ella.

EN CASO DE QUE ALGÚN COMPAÑERO CICLISTA TE AUXILIE CON CÁMARA O ALGÚN OTRO TIPO DE PIEZA O ACCESORIO, FAVOR DE REPONERLO, YA SEA DE MANERA ECONÓMICA O ESPECIE. 

Las rodadas no tienen costo alguno, pero toma en cuenta los costos de estacionamiento, entrada a los sitios de recreación, alimentación, bebidas, imprevistos, etc. Estos correrán por cuenta de cada participante.

¡ATENCIÓN! Cámara Rodante se deslinda de cualquier tipo de accidente, afección o incidente de cada participante, así como daños, robo total o parcial de vehículos como de bicicletas.

SE HONESTO CONTIGO MISMO Y ANALIZA TU NIVEL PARA DISFRUTAR Y PODER CON LA RODADA. FAVOR DE LEER NIVEL DE RODADAS*, ahí podrás saber en qué nivel te encuentras.

ATENCIÓN: MENORES DE EDAD, FAVOR DE IR ACOMPAÑADOS DE UN ADULTO, NO SE ACEPTARÁN JÓVENES MENORES DE 18 AÑOS SIN LA COMPAÑÍA DE UN RESPONSABLE.

OJO: Los usuarios de bicis asistidas favor de acoplarse al ritmo de todos los ciclistas, exhortamos se limiten a presionar al contingente. 

EN CÁMARA RODANTE TENEMOS LA FILOSOFÍA DE NO DEJAR A NADIE ATRÁS, SIN EMBARGO, SI VAS EN COMPAÑÍA DE AMIGOS O FAMILIARES, TE EXHORTAMOS A CONDUCIRSE JUNTOS EN TODO MOMENTO Y SE HAGAN RESPONSABLES DE SUS COMPAÑEROS.

¡Nos vemos el domingo!


viernes, 30 de enero de 2026

TRES DE TRES, RODADAS MARAVILLOSAS

Una de la experiencias más divertidas que he tenido en mi vida y solo va comenzando.

Llevo tres domingos yendo con Cámara Rodante, la primera a El Diente, la segunda a La Vega-Los Hervores-Vías Verdes y la última Río Caliente en el Bosque La Primavera. Todas han sido increíbles. además me uní a las Rodadas Nocturnas saliendo del café Santuario de la Bicicleta, donde me invitaron ser parte del staff. ¡Gracias!

La verdad que tomé una buena decisión a unirme a este grupo, ya que están lleno de aventuras geniales y de personas increíbles, que nunca te dejan, siempre tienen una solución y siempre tratan de innovar y de que tu ruta sea satisfactoria.

Este domingo 25 de enero fuimos al Bosque de La Primavera, donde vi unos paisajes tan bonitos pero a la vez encontré obstáculos que no esperába. 

Se nos quedó la bici de una compañera y tuvimos que cambiar el desviador y aún así todos terminamos la ruta, gracias a nuestro mecánico que ¡llevaba un desviador!, gracias Don Lino.

Continuamos el camino, donde disfrutamos como niños al cruzar el río en bicicleta y admiramos un gran paisaje en los Miradores.

De verdad recomiendo al 100 por ciento salir a rodar y nunca saltarse andar en bici en la montaña y que mejor hacerlo con Cámara Rodante. Buen dia y bendiciones.

Por Santiago Emmanuel Vázquez 

jueves, 29 de enero de 2026

DECIDÍ AMAR EL CICLISMO DE MONTAÑA

En Cámara Rodante te advierten que al ciclismo de montaña lo amas o lo odias. Y creo que quienes deciden odiarlo es porque no se han atrevido a explorar hasta dónde son capaces de llegar, solo para descubrir que su límite es expansible y que, en la salvajidad de enfrentar una bajada rocosa y empinada, se encuentra el poder más valioso que tenemos como individuos: creer en uno mismo.

Esta rodada fue diferente a las anteriores, no solo por el hecho de explorar una ruta distinta y aumentar la dificultad, pues, a pesar de una serie de sucesos desafortunados que parecían ser señales para no avanzar en el recorrido, al final la misión se logró y, una vez más, comprobé que es más duradera la plenitud interior que se vive durante el trayecto y al llegar a la meta que el dolor físico cuesta arriba.

La cita fue a las 8:00 a.m. en el Bosque de la Primavera y, a medida que el grupo ibaaumentando, nos preparábamos previamente para salir: algunos hacían ejercicios de calentamiento, otros registraban asistencia y el resto socializaba o tomaba fotos.

Comenzaron algunas instrucciones por parte de los guías y, entre ellas, hubo una indicación especial. Teníamos el reto de conocer a tres personas con quienes no hubiéramos hablado antes y saber más de ellas, lo cual, al ser una persona más introvertida, tomé como unameta personal, poniéndome un poco nerviosa y tornándose algo serio para mí.

Como alguien que ya había rodado con el equipo de Cámara Rodante años atrás y había probado esta ruta (con algunas variaciones), en un inicio me sentí confiada; sin embargo, eso no descarta que sigo siendo novata y que había borrado de mi mente lo accidentado que podía ser el camino y lo importante que es ir preparada en todos los aspectos.

Consejo: aun cuando sientan un frío intenso antes de iniciar, no se excedan con el uso de ropa abrigadora ni carguen elementos innecesarios. Empezamos en un nivel plano que iba ganando altura y, después de esa primera subida, con dos capas de playeras de manga larga, una sudadera, buff, goggles y casco, me acaloré. 

Al término de esa pendiente se aproximaba la primera bajada intensa y mi primer obstáculo. Descendimos entre tierra,varios baches y algunas piedras sueltas. Fue al llegar a un plano que sentí que mi llanta trasera se había ponchado y, en un instante, tenía a mi alrededor a un buen número de compañeros ciclistas apoyándome. El contratiempo no duró mucho; por suerte hice caso de las indicaciones de cargar con cámara de repuesto y, después de solucionarlo, seguimos avanzando. Pero este era solo el primer desnivel y, a mi parecer, el menos complejo, pues después del primero vinieron otros más arriesgados, por los que rodamos un poco con los nervios de punta al saber que uno de nosotros había caído, aunque afortunadamente todo quedó en un fuerte raspón.

Ya con la emoción de haber librado las pendientes anteriores, bajé a toda velocidad por una más de menor grado. Grité triunfante de manera anticipada, pues a mi grito le siguieron varios tronidos extraños provenientes de mi bicicleta. Al detenerme y bajarme comprobé que la cadena se había atorado entre los rayos y los cambios, rompiendo la patita del desviador.

Este era mi segundo obstáculo y el que casi me hace darme la vuelta y regresarbpor el camino recorrido. Afortunadamente, después de un largo tiempo en el que varios compañeros me estuvieron apoyando y tratando de solucionar el conflicto, Don Lino intervino acudiendo a nuestro rescate. Con suerte, cargaba con un repuesto para elvdesviador e hizo el reemplazo de la pieza dañada.

Nuevamente avanzamos y llegamos a Río Caliente. A estas alturas ya me sentía algo preocupada de que un nuevo incidente se cruzara en el camino y, con ese temor en la cabeza, crucé el río sobre mi bici sin lograr atravesarlo por completo, llegando solo a la mitad, donde me bajé y continué caminando. 

Más adelante me encontré con otra parte del río; esta vez pensé que podría llegar hasta el otro lado en dos ruedas, pero lamentablemente golpeé con una piedra y caí, sumergiéndome junto con mi bici y todo lo que llevaba, incluido mi celular (spoiler alert: ese daño no tuvo arreglo). Después de esto y con algo de cansancio, mi humor ya se encontraba afectado. Aun así, persistí en subir al mirador y, aunque no llegué al punto más alto, fue en las bajadas de regreso donde encontré mi recarga de energía necesaria para nuevamente llegar al punto donde inició todo. Entonces recordé algo que alguien me dijo: “Toda subida, después vas a bajarla”. Y entendí que no solo hablaba de pendientes, sino de los momentos difíciles que parecen interminables, pero que, tarde o temprano, se transforman en aprendizaje y alivio.

Escribiendo esto y reflexionando, me doy cuenta de que tal vez —y solo tal vez— todo esto fue una ayudadita para cumplir el reto que nos puso María sin mayor dificultad. Conocí a Don Lino, Richard, Arturo, Charly, Paulo y a más personas que me apoyaron durante cada percance. También platiqué con Caro, mi tocaya, y con un par de chicos más que me acompañaron durante el regreso y fueron de gran ayuda para despejarme de los límites mentales con su conversación. 

A todos ustedes, gracias; especialmente a Don Lino, que si no hubiera sido por sus habilidades mecánicas para ayudarme a reparar mi bici, probablemente no hubiera terminado la rodada ni habría escrito esta crónica. Y a Mary, queademás de agradecerle el empujoncito para salir de mi zona de confort con ese reto, fueuna gran compañía en el último tramo de esta aventura.

Sí, esta rodada fue diferente a las anteriores, porque esta vez decidí amar el ciclismo de montaña.

Por: Nina Carolina Gutiérre


martes, 27 de enero de 2026

BAUTIZO EN LA PRIMAVERA

Cuando me inscribí en las rodadas de novatos de Cámara Rodante, La Primavera era ese destino que temía y ansiaba al mismo tiempo. En este tercer fin de semana, el momento había llegado, era el día de adentrarnos en el bosque. 

Desperté a las 6am con el estómago hecho un nudo, pero con las ganas de olvidar una semana complicada entre los brazos de la naturaleza. Llegué poco antes de la hora indicada, solo para ver sonrisas familiares y amigos con los que coincidía por tercera vez. Además de nuevos rosteos curiosos de conocer a sus compañeros de equipo.

Revisamos y preparamos las bicis, tomamos lista y fue momento de ir a la aventura. Salimos del pavimento para tomar brecha, a perder el miedo al terreno y a disfrutar del aire puro que solo se respira en un lugar así.

El compañerismo se hizo presente desde el primer momento, desde subir inclinadas laderas, arreglar una ponchadura y levantar a algún caido, siempre la solidaridad era el común denominador. 

Pasamos por todo tipo de obstáculos, y triunfamos entre piedras, tierra suelta, lodo, sanjas y muchas bajadas que le aceleraban el pulso a quienes, como yo, por primera vez sentían la adrenalina del bosque por las venas. Así fue que llegamos al Río Caliente, con la emoción de niños que por primera vez se meten al chapoteadero. 

Lo intentamos muchas veces, le perdimos el miedo al agua y en cada cruce se veía más seguridad en los miembros del equipo. Entre porras y gritos, nos bautizamos, como dijeron nuestros padrinos... porque intentar sin miedo a fallar es solo para valientes. 

Cuando creímos que ya todo estaba escrito y estábamos por volver, agregamos un último punto para la visita, para ir al mirador. Con lo que describieron como "una subida intensa pero corta", que en realidad fueron los kilómetros más difíciles de la rodada, nos coronamos con la vista privilegiada de la naturaleza desde las alturas. Uno de esos lugares que pocos tenemos la oportunidad de disfrutar y que te roba el aliento de manera literal y figurativa.

Regresamos felices y cansados, sufrimos el último estirón de empedrado en subida, pero cuando las piernas estaban por acalambrarse, vimos el inicio del pavimento que marcaba la meta del recorrido. Todos nos felicitamos, mas que rodada de novatos se sintió como novatada, pero volvimos satisfechos de ver a donde nuestras bicis y nuestras piernas nos pueden llevar. Entre sonrisas, nos tomamos las últimas fotos y nos despedimos, prometiendo reencontrarnos en ocho días para la siguiente aventura.

Por María Fernanda Flores Álvarez. Equipo 2.

martes, 20 de enero de 2026

LA RODADA QUE VALIÓ CADA SONRISA

El domingo 18 de enero de 2026 arrancó con ese reto que todos conocemos: levantarse temprano cuando el cuerpo pide descanso. Entre olvidos —como el casco que casi nos complica el inicio— y risas nerviosas, partimos rumbo a La Vega. La neblina nos recibió como un telón espeso, ocultando la carretera y obligándonos a persistir con paciencia. 

Fue un amanecer distinto, mágico, que nos recordó que la belleza también se esconde en lo inesperado. El frío se sentía en cada respiración y eso hacía que el inicio tuviera un sabor especial, como si la naturaleza nos estuviera poniendo a prueba.

Desde que llegamos al punto de salida, en las antiguas vías del tren de La Vega, empecé a tomar fotos. Primero con quienes iba, y después pensé que tal vez todos los demás también querrían un recuerdo. 

Me acerqué a preguntarles y fue muy lindo ver cómo sonreían cuando aceptaban. Esa parte fue de mis favoritas: ver que alguien se llevaba un recuerdo bonito y sentir que podía aportar a ello. 

Para mí, capturar esos momentos es parte de la experiencia, porque no solo se trata de rodar, sino de dejar constancia de lo que vivimos juntos.

El recorrido fue variado y retador. Hubo tramos enlodados, arenosos, lisos, pedregosos, empinados e inclinados. Cada espacio era distinto y cada detalle me sorprendía. Me gusta mucho detenerme a observar, porque en cada rodada aparecen cosas nuevas: paisajes, plantas, colores, momentos que quizá pasan desapercibidos si uno solo piensa en avanzar.

En los hervores, el vapor que salía del suelo nos impresionó a todos; era como ver la tierra respirar. Más adelante, las Vías Verdes nos exigieron más esfuerzo, con subidas largas y pedregosas que pusieron a prueba nuestra resistencia, pero también nos dieron experiencia para manejar mejor la bicicleta.

Durante todo el trayecto nos acompañó Servicios Médicos y Protección Civil de Teuchitlan  con José y Uriel siguiendo la rodada. Estuvieron siempre cerca, atentos a cualquier ssituación. Gracias a Rodando En Vías Verdes Jalisco, su presencia nos dio confianza y tranquilidad, porque sabíamos que, si algo pasaba, había apoyo inmediato. Fue un gesto muy valioso y se agradece mucho que hayan estado ahí.

Lo que más disfruté fue la convivencia. Me encanta la gente y disfruto estar con personas que son cordiales y abiertas. En el grupo había diversidad de edades y profesiones, y todos tuvieron la disposición de crear buenos momentos. Eso hizo que la rodada no fuera solo un recorrido, sino una experiencia compartida.

Quiero agradecerles a todos los que participaron, por darse la oportunidad de acompañarnos, por convivir y por permitirme tomarles fotos.

Disfruté mucho ver sus sonrisas y compartir este trayecto con ustedes. Ojalá que en cada rodada podamos darnos un momento para detenernos, observar y disfrutar esos pequeños detalles que hacen que la experiencia sea única: la neblina, el amanecer, las plantas, los paisajes y las sonrisas que se van quedando en el camino.

Por Ángel Zumaya, testigo de paisajes y sonrisas._




miércoles, 14 de enero de 2026

Mi PRIMERA PEDALEADA FUERA DEL ASFALTO


El domingo 11 de enero de 2026 llegó por fin el día de iniciar mi aventura con Cámara Rodante. Después de la inscripción, la revisión de la bicicleta y de preparar la indumentaria necesaria para rodar en montaña, ese domingo marcó para mí el arranque oficial de las Rodadas de Novatos–Principiantes, un proyecto que abre las puertas del ciclismo de montaña a quienes nos atrevemos a dar nuestra primera gran pedaleada fuera del asfalto.

Desde muy temprano, alrededor de las 8:00 de la mañana, el estacionamiento de Plaza San Isidro comenzó a llenarse de bicicletas, mochilas, cascos y nervios. El frío de la mañana contrastaba con la emoción que sentía al llegar, folio en mano, listo para vivir mi primera experiencia formal en el MTB.

A las 8:30, se dieron las instrucciones generales. Nos explicaron en qué consistía la ruta y se presentaron los padrinos y el staff. Todo transcurrió en un ambiente de mucha camaradería; había personas que ya se conocían y otras, como yo, que íbamos iniciando, pero la convivencia fue inmediata y muy agradable. Después nos indicaron pasar con nuestros equipos. A mí me tocó el Equipo 1, liderado por Bochis, Francisco, el Toro y otros compañeros que desde el inicio estuvieron atentos para apoyar a todos los novatos y principiantes.

Finalmente se dio la salida: Ruta “Rumbo al Diente”. No habían pasado ni cuatro minutos cuando apareció la verdadera novatez. Mis piernas comenzaron a doler y de inmediato los padrinos y el staff se pusieron manos a la obra: ajustaron el asiento de mi bicicleta y todo empezó a mejorar. Algunos, como yo, nos quedamos un poco atrás, pero en ningún momento nos dejaron solos. Apenas iniciábamos la rodada y ya estaba claro que aquí nadie se queda.

Tal como lo prometió Don Carlos Ibarra, del Santuario de la Bicicleta, la ruta tuvo subidas y bajadas en asfalto, hasta llegar a la terracería, donde para mí comenzó otra historia. Descender por tierra más o menos compacta fue una experiencia completamente nueva y muy agradable. 

Disfruté el camino hasta llegar finalmente a El Diente, donde nos recuperamos, platicamos cómo nos había ido y nos tomamos la foto grupal con los tres equipos, todo en un excelente ambiente.

La ruta continuó rumbo a la tienda de los lonches, pero en la terracería surgió un imprevisto: una compañera del Equipo 1 se había ponchado. Me mostró el tremendo clavo que sacó de su llanta y de inmediato nos detuvimos a ayudar. Llegaron el Sr. Toro, su tocayo y otros compañeros, demostrando algo muy claro: en esta rodada nadie se queda atrás. Cambiamos la cámara y continuamos el camino.

Más adelante llegamos a la histórica Capilla de Copala, en Zapopan, Jalisco, un verdadero tesoro escondido cuya historia se remonta al siglo XVI, cuando Fray Antonio de Segovia y el Virrey Antonio de Mendoza acamparon en ese lugar. Después de tomar algunas fotos, aunque los guías no querían dejarme atrás, les comenté que me detendría un poco más y que los alcanzaría en la tienda para probar los deliciosos sándwiches. Al llegar, confirmé algo importante: así se crean las relaciones, compartiendo algo que nos gusta en común.

Llegó el momento del regreso… y con él, la parte más dura para mí. Nos agrupamos nuevamente los del Equipo 1 e iniciamos el retorno. A los primeros 200 metros comenzaron los calambres en ambas piernas, tan fuertes que pensé en abandonar y pedir que regresaran por mí en la camioneta. Faltaban todavía 14 kilómetros.

Por radio se informó que me había quedado y apareció Don Lino, quien me indicó qué hacer para tratar de aliviar el dolor. Decidí continuar. Caminaba en algunos tramos y pedaleaba cuando podía. Incluso un vehículo se ofreció a llevarme, pero yo ya estaba firme en intentar terminar. Más adelante, en una subida, me reencontré con el Equipo 3, quienes me dieron ánimos y me ofrecieron fruta.

Los calambres regresaron y entonces apareció la barredora. Don Carlos y Don Héctor tomaron el control: me apoyaron, me dieron medicamento, chocolate, me ayudaron con masajes y, sobre todo, me dieron ánimo. Gracias a su acompañamiento recuperé fuerzas y seguí la ruta.

Más adelante, a una compañera le empezó a fallar la bicicleta. Don Héctor se quedó apoyándola, mientras Don Carlos continuó conmigo, animándome a seguir. Avancé alternando entre caminar y pedalear, hasta que, a menos de un kilómetro del punto de partida, llegó la camioneta y la ruta terminó para mí.

Debo decir que el apoyo no fue solo del Equipo 1, sino de todos los padrinos-guías desde el inicio. No fui el único que necesitó ayuda, pero sí quien más la requirió… y siempre la recibió.

Por todo lo vivido, nos vemos el próximo domingo, porque esta aventura apenas comienza. 🚵‍♂️🚲

Por Alex Horacio Mercado