COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com

viernes, 30 de enero de 2026

TRES DE TRES, RODADAS MARAVILLOSAS

Una de la experiencias más divertidas que he tenido en mi vida y solo va comenzando.

Llevo tres domingos yendo con Cámara Rodante, la primera a El Diente, la segunda a La Vega-Los Hervores-Vías Verdes y la última Río Caliente en el Bosque La Primavera. Todas han sido increíbles. además me uní a las Rodadas Nocturnas saliendo del café Santuario de la Bicicleta, donde me invitaron ser parte del staff. ¡Gracias!

La verdad que tomé una buena decisión a unirme a este grupo, ya que están lleno de aventuras geniales y de personas increíbles, que nunca te dejan, siempre tienen una solución y siempre tratan de innovar y de que tu ruta sea satisfactoria.

Este domingo 25 de enero fuimos al Bosque de La Primavera, donde vi unos paisajes tan bonitos pero a la vez encontré obstáculos que no esperába. 

Se nos quedó la bici de una compañera y tuvimos que cambiar el desviador y aún así todos terminamos la ruta, gracias a nuestro mecánico que ¡llevaba un desviador!, gracias Don Lino.

Continuamos el camino, donde disfrutamos como niños al cruzar el río en bicicleta y admiramos un gran paisaje en los Miradores.

De verdad recomiendo al 100 por ciento salir a rodar y nunca saltarse andar en bici en la montaña y que mejor hacerlo con Cámara Rodante. Buen dia y bendiciones.

Por Santiago Emmanuel Vázquez 

jueves, 29 de enero de 2026

DECIDÍ AMAR EL CICLISMO DE MONTAÑA

En Cámara Rodante te advierten que al ciclismo de montaña lo amas o lo odias. Y creo que quienes deciden odiarlo es porque no se han atrevido a explorar hasta dónde son capaces de llegar, solo para descubrir que su límite es expansible y que, en la salvajidad de enfrentar una bajada rocosa y empinada, se encuentra el poder más valioso que tenemos como individuos: creer en uno mismo.

Esta rodada fue diferente a las anteriores, no solo por el hecho de explorar una ruta distinta y aumentar la dificultad, pues, a pesar de una serie de sucesos desafortunados que parecían ser señales para no avanzar en el recorrido, al final la misión se logró y, una vez más, comprobé que es más duradera la plenitud interior que se vive durante el trayecto y al llegar a la meta que el dolor físico cuesta arriba.

La cita fue a las 8:00 a.m. en el Bosque de la Primavera y, a medida que el grupo ibaaumentando, nos preparábamos previamente para salir: algunos hacían ejercicios de calentamiento, otros registraban asistencia y el resto socializaba o tomaba fotos.

Comenzaron algunas instrucciones por parte de los guías y, entre ellas, hubo una indicación especial. Teníamos el reto de conocer a tres personas con quienes no hubiéramos hablado antes y saber más de ellas, lo cual, al ser una persona más introvertida, tomé como unameta personal, poniéndome un poco nerviosa y tornándose algo serio para mí.

Como alguien que ya había rodado con el equipo de Cámara Rodante años atrás y había probado esta ruta (con algunas variaciones), en un inicio me sentí confiada; sin embargo, eso no descarta que sigo siendo novata y que había borrado de mi mente lo accidentado que podía ser el camino y lo importante que es ir preparada en todos los aspectos.

Consejo: aun cuando sientan un frío intenso antes de iniciar, no se excedan con el uso de ropa abrigadora ni carguen elementos innecesarios. Empezamos en un nivel plano que iba ganando altura y, después de esa primera subida, con dos capas de playeras de manga larga, una sudadera, buff, goggles y casco, me acaloré. 

Al término de esa pendiente se aproximaba la primera bajada intensa y mi primer obstáculo. Descendimos entre tierra,varios baches y algunas piedras sueltas. Fue al llegar a un plano que sentí que mi llanta trasera se había ponchado y, en un instante, tenía a mi alrededor a un buen número de compañeros ciclistas apoyándome. El contratiempo no duró mucho; por suerte hice caso de las indicaciones de cargar con cámara de repuesto y, después de solucionarlo, seguimos avanzando. Pero este era solo el primer desnivel y, a mi parecer, el menos complejo, pues después del primero vinieron otros más arriesgados, por los que rodamos un poco con los nervios de punta al saber que uno de nosotros había caído, aunque afortunadamente todo quedó en un fuerte raspón.

Ya con la emoción de haber librado las pendientes anteriores, bajé a toda velocidad por una más de menor grado. Grité triunfante de manera anticipada, pues a mi grito le siguieron varios tronidos extraños provenientes de mi bicicleta. Al detenerme y bajarme comprobé que la cadena se había atorado entre los rayos y los cambios, rompiendo la patita del desviador.

Este era mi segundo obstáculo y el que casi me hace darme la vuelta y regresarbpor el camino recorrido. Afortunadamente, después de un largo tiempo en el que varios compañeros me estuvieron apoyando y tratando de solucionar el conflicto, Don Lino intervino acudiendo a nuestro rescate. Con suerte, cargaba con un repuesto para elvdesviador e hizo el reemplazo de la pieza dañada.

Nuevamente avanzamos y llegamos a Río Caliente. A estas alturas ya me sentía algo preocupada de que un nuevo incidente se cruzara en el camino y, con ese temor en la cabeza, crucé el río sobre mi bici sin lograr atravesarlo por completo, llegando solo a la mitad, donde me bajé y continué caminando. 

Más adelante me encontré con otra parte del río; esta vez pensé que podría llegar hasta el otro lado en dos ruedas, pero lamentablemente golpeé con una piedra y caí, sumergiéndome junto con mi bici y todo lo que llevaba, incluido mi celular (spoiler alert: ese daño no tuvo arreglo). Después de esto y con algo de cansancio, mi humor ya se encontraba afectado. Aun así, persistí en subir al mirador y, aunque no llegué al punto más alto, fue en las bajadas de regreso donde encontré mi recarga de energía necesaria para nuevamente llegar al punto donde inició todo. Entonces recordé algo que alguien me dijo: “Toda subida, después vas a bajarla”. Y entendí que no solo hablaba de pendientes, sino de los momentos difíciles que parecen interminables, pero que, tarde o temprano, se transforman en aprendizaje y alivio.

Escribiendo esto y reflexionando, me doy cuenta de que tal vez —y solo tal vez— todo esto fue una ayudadita para cumplir el reto que nos puso María sin mayor dificultad. Conocí a Don Lino, Richard, Arturo, Charly, Paulo y a más personas que me apoyaron durante cada percance. También platiqué con Caro, mi tocaya, y con un par de chicos más que me acompañaron durante el regreso y fueron de gran ayuda para despejarme de los límites mentales con su conversación. 

A todos ustedes, gracias; especialmente a Don Lino, que si no hubiera sido por sus habilidades mecánicas para ayudarme a reparar mi bici, probablemente no hubiera terminado la rodada ni habría escrito esta crónica. Y a Mary, queademás de agradecerle el empujoncito para salir de mi zona de confort con ese reto, fueuna gran compañía en el último tramo de esta aventura.

Sí, esta rodada fue diferente a las anteriores, porque esta vez decidí amar el ciclismo de montaña.

Por: Nina Carolina Gutiérre


martes, 27 de enero de 2026

BAUTIZO EN LA PRIMAVERA

Cuando me inscribí en las rodadas de novatos de Cámara Rodante, La Primavera era ese destino que temía y ansiaba al mismo tiempo. En este tercer fin de semana, el momento había llegado, era el día de adentrarnos en el bosque. 

Desperté a las 6am con el estómago hecho un nudo, pero con las ganas de olvidar una semana complicada entre los brazos de la naturaleza. Llegué poco antes de la hora indicada, solo para ver sonrisas familiares y amigos con los que coincidía por tercera vez. Además de nuevos rosteos curiosos de conocer a sus compañeros de equipo.

Revisamos y preparamos las bicis, tomamos lista y fue momento de ir a la aventura. Salimos del pavimento para tomar brecha, a perder el miedo al terreno y a disfrutar del aire puro que solo se respira en un lugar así.

El compañerismo se hizo presente desde el primer momento, desde subir inclinadas laderas, arreglar una ponchadura y levantar a algún caido, siempre la solidaridad era el común denominador. 

Pasamos por todo tipo de obstáculos, y triunfamos entre piedras, tierra suelta, lodo, sanjas y muchas bajadas que le aceleraban el pulso a quienes, como yo, por primera vez sentían la adrenalina del bosque por las venas. Así fue que llegamos al Río Caliente, con la emoción de niños que por primera vez se meten al chapoteadero. 

Lo intentamos muchas veces, le perdimos el miedo al agua y en cada cruce se veía más seguridad en los miembros del equipo. Entre porras y gritos, nos bautizamos, como dijeron nuestros padrinos... porque intentar sin miedo a fallar es solo para valientes. 

Cuando creímos que ya todo estaba escrito y estábamos por volver, agregamos un último punto para la visita, para ir al mirador. Con lo que describieron como "una subida intensa pero corta", que en realidad fueron los kilómetros más difíciles de la rodada, nos coronamos con la vista privilegiada de la naturaleza desde las alturas. Uno de esos lugares que pocos tenemos la oportunidad de disfrutar y que te roba el aliento de manera literal y figurativa.

Regresamos felices y cansados, sufrimos el último estirón de empedrado en subida, pero cuando las piernas estaban por acalambrarse, vimos el inicio del pavimento que marcaba la meta del recorrido. Todos nos felicitamos, mas que rodada de novatos se sintió como novatada, pero volvimos satisfechos de ver a donde nuestras bicis y nuestras piernas nos pueden llevar. Entre sonrisas, nos tomamos las últimas fotos y nos despedimos, prometiendo reencontrarnos en ocho días para la siguiente aventura.

Por María Fernanda Flores Álvarez. Equipo 2.

martes, 20 de enero de 2026

LA RODADA QUE VALIÓ CADA SONRISA

El domingo 18 de enero de 2026 arrancó con ese reto que todos conocemos: levantarse temprano cuando el cuerpo pide descanso. Entre olvidos —como el casco que casi nos complica el inicio— y risas nerviosas, partimos rumbo a La Vega. La neblina nos recibió como un telón espeso, ocultando la carretera y obligándonos a persistir con paciencia. 

Fue un amanecer distinto, mágico, que nos recordó que la belleza también se esconde en lo inesperado. El frío se sentía en cada respiración y eso hacía que el inicio tuviera un sabor especial, como si la naturaleza nos estuviera poniendo a prueba.

Desde que llegamos al punto de salida, en las antiguas vías del tren de La Vega, empecé a tomar fotos. Primero con quienes iba, y después pensé que tal vez todos los demás también querrían un recuerdo. 

Me acerqué a preguntarles y fue muy lindo ver cómo sonreían cuando aceptaban. Esa parte fue de mis favoritas: ver que alguien se llevaba un recuerdo bonito y sentir que podía aportar a ello. 

Para mí, capturar esos momentos es parte de la experiencia, porque no solo se trata de rodar, sino de dejar constancia de lo que vivimos juntos.

El recorrido fue variado y retador. Hubo tramos enlodados, arenosos, lisos, pedregosos, empinados e inclinados. Cada espacio era distinto y cada detalle me sorprendía. Me gusta mucho detenerme a observar, porque en cada rodada aparecen cosas nuevas: paisajes, plantas, colores, momentos que quizá pasan desapercibidos si uno solo piensa en avanzar.

En los hervores, el vapor que salía del suelo nos impresionó a todos; era como ver la tierra respirar. Más adelante, las Vías Verdes nos exigieron más esfuerzo, con subidas largas y pedregosas que pusieron a prueba nuestra resistencia, pero también nos dieron experiencia para manejar mejor la bicicleta.

Durante todo el trayecto nos acompañó Servicios Médicos y Protección Civil de Teuchitlan  con José y Uriel siguiendo la rodada. Estuvieron siempre cerca, atentos a cualquier ssituación. Gracias a Rodando En Vías Verdes Jalisco, su presencia nos dio confianza y tranquilidad, porque sabíamos que, si algo pasaba, había apoyo inmediato. Fue un gesto muy valioso y se agradece mucho que hayan estado ahí.

Lo que más disfruté fue la convivencia. Me encanta la gente y disfruto estar con personas que son cordiales y abiertas. En el grupo había diversidad de edades y profesiones, y todos tuvieron la disposición de crear buenos momentos. Eso hizo que la rodada no fuera solo un recorrido, sino una experiencia compartida.

Quiero agradecerles a todos los que participaron, por darse la oportunidad de acompañarnos, por convivir y por permitirme tomarles fotos.

Disfruté mucho ver sus sonrisas y compartir este trayecto con ustedes. Ojalá que en cada rodada podamos darnos un momento para detenernos, observar y disfrutar esos pequeños detalles que hacen que la experiencia sea única: la neblina, el amanecer, las plantas, los paisajes y las sonrisas que se van quedando en el camino.

Por Ángel Zumaya, testigo de paisajes y sonrisas._




miércoles, 14 de enero de 2026

Mi PRIMERA PEDALEADA FUERA DEL ASFALTO


El domingo 11 de enero de 2026 llegó por fin el día de iniciar mi aventura con Cámara Rodante. Después de la inscripción, la revisión de la bicicleta y de preparar la indumentaria necesaria para rodar en montaña, ese domingo marcó para mí el arranque oficial de las Rodadas de Novatos–Principiantes, un proyecto que abre las puertas del ciclismo de montaña a quienes nos atrevemos a dar nuestra primera gran pedaleada fuera del asfalto.

Desde muy temprano, alrededor de las 8:00 de la mañana, el estacionamiento de Plaza San Isidro comenzó a llenarse de bicicletas, mochilas, cascos y nervios. El frío de la mañana contrastaba con la emoción que sentía al llegar, folio en mano, listo para vivir mi primera experiencia formal en el MTB.

A las 8:30, se dieron las instrucciones generales. Nos explicaron en qué consistía la ruta y se presentaron los padrinos y el staff. Todo transcurrió en un ambiente de mucha camaradería; había personas que ya se conocían y otras, como yo, que íbamos iniciando, pero la convivencia fue inmediata y muy agradable. Después nos indicaron pasar con nuestros equipos. A mí me tocó el Equipo 1, liderado por Bochis, Francisco, el Toro y otros compañeros que desde el inicio estuvieron atentos para apoyar a todos los novatos y principiantes.

Finalmente se dio la salida: Ruta “Rumbo al Diente”. No habían pasado ni cuatro minutos cuando apareció la verdadera novatez. Mis piernas comenzaron a doler y de inmediato los padrinos y el staff se pusieron manos a la obra: ajustaron el asiento de mi bicicleta y todo empezó a mejorar. Algunos, como yo, nos quedamos un poco atrás, pero en ningún momento nos dejaron solos. Apenas iniciábamos la rodada y ya estaba claro que aquí nadie se queda.

Tal como lo prometió Don Carlos Ibarra, del Santuario de la Bicicleta, la ruta tuvo subidas y bajadas en asfalto, hasta llegar a la terracería, donde para mí comenzó otra historia. Descender por tierra más o menos compacta fue una experiencia completamente nueva y muy agradable. 

Disfruté el camino hasta llegar finalmente a El Diente, donde nos recuperamos, platicamos cómo nos había ido y nos tomamos la foto grupal con los tres equipos, todo en un excelente ambiente.

La ruta continuó rumbo a la tienda de los lonches, pero en la terracería surgió un imprevisto: una compañera del Equipo 1 se había ponchado. Me mostró el tremendo clavo que sacó de su llanta y de inmediato nos detuvimos a ayudar. Llegaron el Sr. Toro, su tocayo y otros compañeros, demostrando algo muy claro: en esta rodada nadie se queda atrás. Cambiamos la cámara y continuamos el camino.

Más adelante llegamos a la histórica Capilla de Copala, en Zapopan, Jalisco, un verdadero tesoro escondido cuya historia se remonta al siglo XVI, cuando Fray Antonio de Segovia y el Virrey Antonio de Mendoza acamparon en ese lugar. Después de tomar algunas fotos, aunque los guías no querían dejarme atrás, les comenté que me detendría un poco más y que los alcanzaría en la tienda para probar los deliciosos sándwiches. Al llegar, confirmé algo importante: así se crean las relaciones, compartiendo algo que nos gusta en común.

Llegó el momento del regreso… y con él, la parte más dura para mí. Nos agrupamos nuevamente los del Equipo 1 e iniciamos el retorno. A los primeros 200 metros comenzaron los calambres en ambas piernas, tan fuertes que pensé en abandonar y pedir que regresaran por mí en la camioneta. Faltaban todavía 14 kilómetros.

Por radio se informó que me había quedado y apareció Don Lino, quien me indicó qué hacer para tratar de aliviar el dolor. Decidí continuar. Caminaba en algunos tramos y pedaleaba cuando podía. Incluso un vehículo se ofreció a llevarme, pero yo ya estaba firme en intentar terminar. Más adelante, en una subida, me reencontré con el Equipo 3, quienes me dieron ánimos y me ofrecieron fruta.

Los calambres regresaron y entonces apareció la barredora. Don Carlos y Don Héctor tomaron el control: me apoyaron, me dieron medicamento, chocolate, me ayudaron con masajes y, sobre todo, me dieron ánimo. Gracias a su acompañamiento recuperé fuerzas y seguí la ruta.

Más adelante, a una compañera le empezó a fallar la bicicleta. Don Héctor se quedó apoyándola, mientras Don Carlos continuó conmigo, animándome a seguir. Avancé alternando entre caminar y pedalear, hasta que, a menos de un kilómetro del punto de partida, llegó la camioneta y la ruta terminó para mí.

Debo decir que el apoyo no fue solo del Equipo 1, sino de todos los padrinos-guías desde el inicio. No fui el único que necesitó ayuda, pero sí quien más la requirió… y siempre la recibió.

Por todo lo vivido, nos vemos el próximo domingo, porque esta aventura apenas comienza. 🚵‍♂️🚲

Por Alex Horacio Mercado 

lunes, 12 de enero de 2026

CRONICA DE UNA MUERTE “NO” ANUNCIADA

 

7:05 am, 11grados centígrados, mi cama me llamaba a quedarme dormido, sin embargo mi gusto por la bicicleta de montaña me levantó de un brinco emocionado al saber que hoy sería la primer rodada de novatos de Cámara Rodante, me cambio, doble check para casco, guantes, insumos y monto mi bicicleta para llegar al punto acordado ( en mi cabeza solo pensaba en cómo había sido hace 13 años).

Como buen mexicano espere a que se me hiciera tarde, llego a Plaza San Isidro y ya se están haciendo las tradicionales presentaciones en el grupo, lo que se espera y nos dan una breve introducción sobre lo que se espera de la rodada pero más importante aún el cómo este es un evento donde los aproximadamente 120 ciclistas que llegamos a la convocatoria somos los invitados especiales esperando que sea una experiencia donde nos enamoremos más de este hermoso deporte o… lo dejemos de querer en el peor de los casos jajaj, para mi buena suerte ha sido y es la primera opción jajaja, donde el interés comunal, fraternidad y compañerismo son el factor común, siendo una máxima del equipo el no dejar a nadie atrás y apoyar en todo lo que se llegue a necesitar.

Justo como mi memoria recordaba, en algún momento del 2013 mi buen amigo Pablo Arizmendi (miembro conocido de hace años de esta increíble comunidad) nos recomendó empezar con estas rodadas, siendo jóvenes e inexpertos aceptamos, en esta ocasión 13 años después… no había cambiado mucho, cual va siendo mi sorpresa que me lo vuelvo a encontrar la misma cara, la misma vitalidad y alegría que transmitía su amable esposa y el, le doy un abrazo entrañable como cuando te encuentras un familiar que tienes años sin ver y recordamos con mucho cariño algunas vivencias… ahí entendí todo… Esto es para toda la vida y me di cuenta como el ciclismo une a las personas, no importa cuánto tiempo tengas sin verlas o saber de ellas… esto… genera amistades y experiencias para toda la vida, nos tomamos una foto, nos echamos un par de flores y nos dijimos un par de albures y nos deseamos suerte…

Entonces nos reunimos por grupos (me tocó el grupo 1 el mejor por cierto, sin demeritar a los demás) con nuestros guías el “BOCHIS” (personaje de lo más interesante con anécdotas para escribir un libro, carismático y platicador… su don… hacer paradas de compactación jajajaj) , don TORO (una gran persona con la calma y tolerancia para soportar a un grupo numeroso y socorrer al desvalido… en mi cabeza un viejo correoso, llegue a comentar en el grupo que en primera me gustaría llegar a la edad que aparentaba jajaja y dos llegar con la vitalidad que nos inyectaba cuando nos acompañaba desde el último integrante hasta el primero) y otros dos entusiastas empezaron pasando lista al “mero” modo de la primaria.

Después de cantar los 40 nombres nos dicen vamos a empezar la rodada nos perfilamos por la avenida rio blanco y seguimos hasta el que parecía un abismo que mi mente y mi cuerpo reconocían no por temible o técnico ya que es una calle asfaltada y concurrida por vehículos sino por la complejidad de su pendiente… quienes han incurrido en esta excitante y virtuosa actividad sabe que la bajada es lo sencillo…. Les recordare esto más tarde en el relato, haciendo paradas técnicas para el “compactamiento” del grupo ya que como les conté al inicio nuestro grupo era de 40 almas, habían otros dos grupos que íbamos intercalando por tiempos y espacio las calles del norte de Zapopan, ya reunidos nos hacen mención de tips, la manera más eficiente de bajar y el cuidado que debemos de tener en los descensos….y PUM!! Nos lanzamos al fondo de este abismo…

Llegamos a una intersección donde el camino se vuelve terracería y nos dirigimos a la entrada del parque ecológico El Diente, una parada impresionante por sus monolitos de piedra, el más famoso de ellos y por quien toma el nombre “ el diente” llegamos al estacionamiento de un sendero de hiking, donde hacemos una parada estratégica y aprovechamos para hidratarnos y tomarnos el tiempo de ir conociendo poco a poco a esos desconocidos que iban hombro a hombro en esta aventura, parada muy atinada ya que por lo antes comentado era una ruta que ya conocía en mis recuerdos pero borrosa por tanto tiempo de no haberla recorrido, nos tomamos fotos por grupo y foto comunal, chistes gritos y vítores al momento de la foto… mi cabeza me decía… "Hector así no es como lo recordabas… tiempo atrás no pasamos de 40… "

Me hizo pensar en la locura que se ha vuelto este movimiento, como de boca en boca y con la buena voluntad de un puñado de personas ha crecido tanto… veo una cara conocida.. era ni más ni menos Carlos Ibarra quien comenzó con estas maravillosas rodadas, le explique que hace 13 años participe en estas rodadas, quien me había invitado, le hice mención sobre lo impresionado que estaba por cuanto había crecido, el gusto que debe de tener por las rodadas y “andar batallando novatos” y me contestó con toda la calma del mundo lo hacemos con todo el gusto y amor del mundo… la mirada en sus ojos correspondía a su respuesta y trassss!! otro de esos momentos que te confirma que tomaste la mejor decisión al volver a la bicicleta de montaña y con el equipo correcto.

Antes de que se deshiciera la bolita de la foto veo entre las personas a un viejo zorro plateado… y le pregunto… es usted don LINO? A lo que me contesta si aún aquí estamos como la ves? Y yo maravillado como si hubiera visto a alguna clase de súper héroe de marvel ya que este “ viejo correoso” ya con sus pocos notorios setenta y tantas primaveras, me había salvado la vida (o así lo sentí yo en aquel desesperante momento) le conté que en la tercer rodada de novatos de hace 13 años el me “había remolcado” juntando dos cámaras de bicicletas y jalando mi bicicleta para poder terminar la rodada… 

Imaginen a uno de esos pequeños barcos remolcando a un crucero en las bahías pero con la particularidad de que íbamos en bicicletas sobre terracería, recuerdo que mis piernas ya no daban más, unos calambres terribles inmovilizaban mis piernas que ni con los remedios caseros de los ciclistas quitaban… me sentí muy apenado en mi mente por comentarlo, sin embargo demostrando lo contrario con unas carcajadas al sentir ese dolor de nuevo aunque sabía que era ficticio actualmente, le pedí una foto a Don Lino quien a su vez le pidió a una joven ciclista quien entendí era su hija nos tomara la foto y como caballo percheron sobre su “baika” posó para aquel bonito recuerdo de quien me salvo del olvido en ese sendero súper complicado, difícil, técnico y del diablo ( jajajaj de alguna forma me tengo que defender y darme a entender como lo veía su servidor jajajajaj ) tomadas las fotos nos movemos ya que la parada del diente era solo una formalidad, la rodada seguía…

Nos encontramos con el entronque de nuevo y nos movimos agiles hacia nuestro destino “ La Tiendita” siguiendo el camino asfaltado subimos otro par de pendientes empinadas haciendo “paradas de compactación” patrocinada por el súper “BOCHIS” ya nos adelantaba el grupo 2, nos alcanzaba el grupo 3, llego el momento de tomar una vuelta y retomar el camino de terracería, pasamos por un restaurante increíble, campestre donde se percibía el olor de una cocina de humo, los pocos vistazos que se tenían hacia adentro reflejaban una vista impresionante hacia el parque ecológico el diente y de inmediato una fotografía y nota mental… “Hector debes de volver a este lugar con tu familia, o como sugerencia para quien este leyendo esto con… con cualquiera de su elección, esta impresionante”.

En algún momento de la rodada, me alcanza mi amigo Pablo, hablamos de la inmortalidad del cangrejo, amigos en común, me hizo un par de recomendaciones para viajar al extranjero y cuáles son los imperdibles de algunos lugares… lo decía con tal naturalidad que yo pensé que ya vivía en Europa… un tip valioso es… si van a dar propina traten de llevar botellas de tequila de esas chiquitas que parecen de broma… les abre las puertas a grandes oportunidades… aproveche y le pregunte sobre el restaurante y el como todos los que escuche dijeron que estaba rico… algunos que esa figura de una casa sobre una colina con vista espectacular era el ideal de su casa soñada… en fin, no es promoción para el restaurante (si los dueños del restaurante están leyendo esto… con un descuentito me doy ;) ) 

En fin continuamos por la terracería un par de descensos más, pasamos por la casa del cuetero, llegamos a una carretera interestatal de esas que son de dos carriles y para mi sorpresa con menos baches que las hermosas calles de Guadalajara, pasamos por una edificaciones que tenía la finta de un templo antiguo y después de eso llegamos a la famosa tiendita… 

En este momento todos ya veníamos “calientitos” dejamos nuestras bicicletas, se hizo una fila enorme con “Doña Betty” la dueña de la “tiendita” y desde mi cómodo lugar sentado sobre una colina veía como entraban y salían con la cara más feliz que un cholo con su grabadora a todo volumen, se venían echando un lonchesito o un sándwich con un agua, refresco, o ese hermoso y maravilloso néctar al que le llaman “cerveza” me siento cómodamente a comerme mi manzana pq… “plan sano” mientras me reporto a casa para saber cómo seguían las cosas.. Para mi sorpresa ya habían pasado 2 horas y media casi tres horas, saco mis frutos secos pq… “ plan sano” aunque para serles sincero ni se me antojaba la cerveza mentada ( esto último es una mentira si se me antojaba pero…. “ plan sano” ajjajajajaj) algunos aprovecharon para tomar fotografías mientras los mas experimentados gritaban “PISTA, PISTA” PARA QUE PASE EL CARRO, jajajaj que pirata la manera de decirles quítense del camino benditos hijos de dios no estén estorbando… me gusto el grito… lo usare en mi día a día ajajjaa, total…  Pa’ no hacerles largo el cuento dijo el “cochiloco”, el mentado “BOCHIS” nos grita como si nos conociera de toda la vida ( lo cual agradezco no hubiera sido igual sin esa cercanía y confianza que nos transmitió) GRUPO 1 vámonos!!!... agarramos nuestros aviones del piso o de donde los hubiéramos recargado y nos dispusimos a regresar por donde llegamos y en mi mente no podía dejar de pensar….. Pinche subidita del inicio ajJAJajaa ….


Pegamos fuga, le dimos por la terracería de donde llegamos, ahí me di cuenta que pues si es necesario tener una bicicleta con suspensiones, vimos pasar a un par de “graveleros” y recuerdo que pensé como andan esos “vatos” por este camino tan accidenteado tan agusto… en fin la hipotenusa pues… cada quien elige su propio veneno… el mío la bici de montaña rígida estos camaradas pues todo rígido…. Muy respetable, seguimos de regreso por el camino asfaltado no sin antes unas “paraditas de compactación” (saludos mi bochis… quiero recalcar que las mil quinientas cincuenta y siete paradas de compactación eran necesarias ya que manejar a un grupo de 40 personas no es nada sencillo y la verdad  nos unimos a la filosofía de no dejar a nadie atrás… digo… ya don Lino me había salvado con anterioridad y aunque en esta ocasión me sentía más fuerte que hace 13 años no deja de ser un tema de fraternidad y compañerismo… así que como los marines de USA “no dejamos a nadie atrás”….

Y pauuuuuuummm que llega lo esperado jajajajaj bendita subida de Rio Blanco… Después de reagruparnos antes de la subida nos persignamos y le pegamos… primero bien valiente con un cambio alto ( en realidad es una estrella de un diámetro pequeño del tamaño de una pelota de tenis) eso quiere decir que mientras le pedaleas lento avanzas más rápido, lo que no es ideal para subidas… para subidas necesitas un plato más grande en la rueda trasera, esto quiere decir que le pedaleas un chingo pero no te mueves casi, lo que es conveniente para subidas pronunciadas…. 

Entoooooooonces ahí vamos el grupo de guerreros batallando contra el monstruo verde (haciendo referencia a la barda del Fenway Park en Boston) pero se sentía más bien como la batalla de David vs Goliat, todos nosotros éramos ese David… pequeños vs esa bendita pendiente empinada… al final, gracias a los consejos de los guías… 

Un par estaban en el camino echando porras y ahí vi otra cara conocida “Danae” ( les hablare más delante de ella), gracias a la potencia que se tenía en la piernas, a la fuerza que sacamos del interior (léase imaginándose al personaje famoso del “FUAAAAA”) pero sobre todo compitiendo contra mi recuerdo de hace 13 años esa fea pendiente empinada le hizo lo que el viento a Juárez a un servidor, mejor que nunca se sobrellevo ese obstáculo con maestría y precisión como si fuera un paseo por el parque ( después de haber leído esto es importante que sepan que sí estuvo difícil y la sudamos bien macizo jajajajjaa pero lo logramos… eso es lo importante) terminamos la pendiente seguimos por Rio blanco, oooooooootra parada de compactación (ya casi la última) esperamos a todos los del grupo a que llegaran y ámole…. Risas gestos y de manera corta como vivieron tremenda correteada que le dimos al plato más grande de la transmisión trasera de la bicicleta, llegan los desbalagados y continuamos después de un silbido fuerte del buen BOCHIS… 

Me topo con Danae y le pregunto… oye verdad que tú eres la del zoológico? Y en ese momento se le abren los ojos y con una actitud de una persona que te conociera de toda la vida me hace mención que si… le hago mención que ya había participado hace mucho tiempo y se abrió una convocatoria para rodar en el zoológico y le hice mención que no pude ir y que me parecía una idea por demás extraordinaria y genial lo que se logró en aquel tiempo, platicamos sobre la logística de un evento de tal naturaleza y lo increíble que sería volver a realizar una rodada de ese tipo ( en mi cabeza lamentándome sobre el pq no fuí en aquella ocasión ya que actualmente parece ser algo complicado ) en fin concluimos con el tema de que se iba a buscar realizar otra rodada de ese tipo… esperemos que sea de esa manera… y como dicen los que esperan que los tomen en cuenta “ ojala no se olviden de los pobres” que nos inviten y le entramos a la rodada…

Ya casi para terminar pasamos por un territorio conocido a un lado de la unidad Flores Magón tomamos un carril completo para seguridad de todos los del grupo y después de un par de detalles con unos automovilistas... nada grave uno que otro quejoso al respecto del tránsito en las bicicletas llegamos a la avenida rio blanco y de nuevo a plaza san isidro…. Nos bajamos, despedimos a todo mundo y pegamos fuga para seguir con nuestro domingo….

Me gustaría terminar con una reflexión… si fue una fiesta, si éramos los invitados especiales, si fue increíble recordar lo vivido, si fue impresionante toparse con viejas amistades, si fue extremadamente divertido hacer actividad física en un entorno saludable donde todos se cuidan a todos, a pesar de mis quejas las paradas de compactación hacia que el grupo se uniera más, si fue fabuloso ver nuevas caras, y si me gusto…punto… lo volvería hacer un millón de veces más… o quizás un millón 1, en fin hasta el próximo domingo novatos!!! Ahh darle, recupérense y (drop de mic) hasta aquí mi reporte Joaquín.


Su amigo Hector Ramirez Lizardi “ El Líder”