Partir de la Plaza San Isidro y tomar una foto con tu equipo suena como un excelente comienzo para el paseo. Es genial capturar esos momentos especiales para recordarlos más tarde.
Mantuve un buen ritmo durante la rodada y disfruté del paisaje mientras pedaleaba. Me maravilló la belleza natural del entorno y la sensación de tranquilidad que me daba, los rayos del sol se filtraban entre las hojas de los árboles, creando hermosos juegos de luces y sombras.
Además del paisaje, también tuve la oportunidad de disfrutar de la compañía de mi equipo de bikers. Conversamos, compartimos risas y me animaban durante el recorrido. También comimos ciruelas de un árbol. El espíritu de equipo hizo que la rodada fuera aún más especial y memorable.
Después de un emocionante trayecto, llegamos al tan esperado "refrescante final". Llegamos a un balneario para sumergirse y refrescarse. Todos se quitaron los cascos y algunos se adentraron en el agua, disfrutando de un merecido descanso.
Me sentí satisfecho, con una sonrisa en el rostro y el corazón lleno de gratitud por la experiencia compartida.
La bicicleta te brindaba no solo ejercicio y diversión, sino también la posibilidad de explorar nuevos lugares, conectar con la naturaleza y crear lazos fuertes con tus compañeros de rodada.
¡Sigamos disfrutando de las futuras rodadas y aventuras en bicicleta! ¡Diviértete y mantente seguro en cada pedaleo!
Crónica por Gio Picazo.
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