Durante la semana Cámara Rodante anunciaba en sus redes sociales la ruta que realizaría el domingo, Torre 3 Vía Corta.
Esta torre se encuentra ubicada en el Cerro de San Miguel, muy cerca del poblado de Tala y es una de las 3 principales torres que los guardabosques del Bosque de la Primavera utilizan para identificar conatos de incendios.
La ruta en versión Vía Corta que, aunque no es tan pesada como hacerla por la Vía Larga (Bajando por Obsidianas y en Río Seco a la izquierda), para nada es un flan y tiene también su grado de complejidad.
Malamente no me registré en el paseo ya que estaba indeciso en lo que haría ese día. Había dos opciones: hacer alguna ruta en solitario (que también tiene su encanto) o rodar y convivir con los buenos camaradas de Cámara Rodante.
Ese día llegué poco antes de la 7:00 am y al parecer era el primero en llegar, la suerte estaba echada y el destino apuntaba a combinar mis dos opciones: Comenzaría en solitario a rodar por algunas pistas para posteriormente integrarme al grupo en la subida hacia la torre. Supuse que el grupo tomaría el camino ancho de Mariano Otero e ingresaría por la puerta verde para iniciar la subida a la respetable Torre 3.
Mi plan pensado en ese momento era anticiparme para hacer algunas afamadas y buenas rutas del Bosque de la Primavera; Mosca-Garrison, Toboganes (los viejos, que son un poquito más técnicos) y Brujitas, y ya en la subida hacia la torre, tarde o temprano me toparía con el grupo.
Quisiera hacer breve paréntesis para dar un reconocimiento especial a un héroe sin capa, le apodan Popeye y tiene un contenedor en la Estación de Estéfano (el ocho y medio) sobre todo para brindar servicio a bicicletas, pero hasta bebidas tiene. Él solito, con cooperación de la banda bicicletera les da mantenimiento a las rutas de todo el bosque, arregla puentes, drops, deslaves… Muchas gracias Popeye, te vas a ir al cielo con todo y zapatos. Sigamos cooperando monetariamente con lo que podamos con este buen hombre… seguimos.
Todo iba conforme a lo planeado, pero cuando estaba alistándome para iniciar el descenso en el segmento llamado Brujitas, visualicé a un grupo ciclista acercarse, segundos después reconocí perfectamente que quién iba en la punta era el mismísimo Pepe Larios, un gran ser humano y uno de los guías más experimentados y bravos de Cámara Rodante, él conoce el Bosque de la Primavera como ningún otro.
Reconocí de igual manera al buen Raúl, con quién ya me ha tocado rodar en varias ocasiones y lo conocí cuando Cámara Rodante hizo la ruta Vuelta al Mundo, memorables los calambres de aquella vez. También identifiqué al buen Sergio, rodamos juntos hace algunas semanas en Dos Miradores, también organizada por Cámara Rodante, aquella llanta con tubeless no lo dejaba en paz, hasta que le colocamos una cámara para continuar con esa rodada, y así poco a poco fui identificando a otros “riders” de esta gran comunidad ciclista.
En total eran 10 los guerreros y conmigo ya éramos 11, tomamos algunas fotos en el ya clásico letrero que anuncia el nombre de la ruta, y comenzamos uno a uno a descender en este técnico segmento.
Finalizamos la bajada sin mayores complicaciones y sin dar descanso comenzamos el ascenso hacia la Torre 3. La primera subida es bravísima y sé de ciclistas que a los pocos metros se regresan pensando que todo el camino es así de empinado, les faltó tener a un compañero a lado que les echara porras y les explicara que la situación mejoraría un poquito más adelante.
Durante la subida me rebasa como avión el mismísimo Paco Casillas, un excelente amigo y ciclista de respeto que comenzó a rodar ese día mucho más tarde que todos nosotros y ya nos había alcanzado.
Por fin, unos antes que otros llegamos al punto en donde convergen la Vía Corta y la Vía Larga. Ahí tomamos un descanso en lo que llegaban los últimos del contingente, dicen que los últimos descansan menos, y en la mayoría de las veces así es.
Mientras esperamos vemos que un par de ciclistas vienen subiendo por la Vía Larga, de inmediato reconocimos todos al buen Poncho Durán, un gran amigo de todo Cámara Rodante, él es gran terrateniente de todo Copala-Copalita y me extrañó que anduviera ahí con nosotros por aquellos lares. Que gusto verlo, comenzaron su rodada a las 6:00 de la mañana, pero por la Vía Larga, esperando al igual que yo, toparse con el grupo durante algún punto del recorrido.
Ya quedaban pocos kilómetros para coronar la torre, y no hay pierde, es sólo un camino hasta arriba. Retomamos cada uno a su paso el ascenso. Antes de llegar a la torre hay que subir caminando junto con la bici, ya que está muy empinado y con piedra suelta, aunque he escuchado historias de varios que la han subido rodando, y no tengo la menor duda, hay ciclistas implacables.
Llegando a la Torre 3, tomamos fotos, estuvimos cotorreando con el buen Ramón, el guardabosques en guardia en ese momento, (saludos también a Cesar y Luis, tipazos los dos). A veces (y en la medida de lo posible) fungen como ángeles de la guardia brindando agua a los ciclistas que llegan hasta allá sin vital líquido.
Antes de iniciar el regreso entre nosotros hicimos una colecta de agua para un par de ciclistas del grupo, quienes llegaron hasta ese punto ya sin una gota, ya que para nuestra mala suerte, Ramón el guardabosques en guardia ya casi se acababa su garrafón y lo relevarían hasta el día siguiente.
Logramos recabar algo de agua en los termos de los compañeros y comenzamos el regreso por un corto segmento que usan los downhilleros, para variarle y no bajar por donde siempre. Es una ventaja rodar a lado de Pepe Larios, se las sabe de todas, todas.
Sabíamos que el famoso “Sal Si Puedes” nos cobraría factura con esas subidas interminables y más con varios kilómetros y metros de altitud acumulada encima, pero en Cámara Rodante “Salimos todos y regresamos todos”, al pasito, pero salimos. En el peor de los casos, con un poco de suerte podría pasar alguna camioneta por el camino ancho y teniendo el pulgar arriba y enseñando pierna, sin duda nos dan ride.
La motivación a los más mermados del grupo era la promesa de que ya faltaba menos para llegar a los “Cocos”, un oasis en medio del bosque que se encuentran sobre la brecha en donde confluyen las rutas “Huevona” y “Pinitos”. Varios compañeros compartieron alimentos, electrolitos, bebidas para que se pudieran recuperar un poco.
Llegamos todos a los famosos Cocos sin necesidad de barredora o ride, sacamos la foto de la victoria, ya que casi, casi habíamos terminado, solo faltaban algunos kilómetros más para finalizar, pero sin tanta pendiente.
Pepe Larios lanzó la clásica invitación para cerrar con broche de oro el día y terminar rodando dentro del bosque en las clásicas y divertidas rutas: Pinitos, Espinazo del Diablo (medio), Vaca Muerta y Arenosas. Unos ya cansados y otros más con compromisos dominicales fueron rechazando la invitación, por lo que solo él y yo continuaríamos por estas rutas.
Fue un gran gusto conocer a varios bikers que por primera vez rodaban con Cámara Rodante, con muy buena actitud, buena condición y gran camaradería… “Arrieros somos y en el camino andamos”, tengo la certeza de que tarde o temprano me volveré a topar con cada uno de ellos.
En resumen, fue un gran domingo. Larga vida para Cámara Rodante.
Crónica por Joaquín García Pedroza
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