Como principiante, llegué con muchos nervios y con la incertidumbre de no saber si podría seguir el ritmo o enfrentar un terreno tan diferente a lo que estaba acostumbrada. Hubo algunos contratiempos durante el recorrido y, en varios momentos, las subidas y el tipo de terreno representaron un verdadero reto para mí. Sin embargo, nunca estuve sola.
Algo que realmente me marcó fue la disposición de todos los integrantes del grupo para ayudar. No solo estuvieron pendientes de mí, sino también de cualquiera de los compañeros que necesitara apoyo. Siempre había alguien dispuesto a dar un consejo, compartir un tip o simplemente brindar palabras de ánimo para seguir adelante.
Además del recorrido, la convivencia fue increíble. Desde el primer momento me hicieron sentir parte del grupo, con un ambiente de compañerismo, respeto e inclusión que hizo que jamás me sintiera incómoda, aun siendo mi primera rodada con ellos.
Sin duda fue una experiencia desafiante, pero también muy gratificante. Terminé cansada, llena de aprendizaje y, sobre todo, con muchas ganas de seguir mejorando.
Ahora ya estoy buscando la próxima rodada para volver a integrarme con este gran grupo y seguir descubriendo todo lo que el ciclismo de montaña tiene para ofrecer.
¡Muchas gracias a Cámara Rodante por recibirme tan bien y por demostrar que el ciclismo también se trata de compañerismo, apoyo y de disfrutar cada kilómetro recorrido! 🚴🏻♀️💙
Por Regina Isabel Rodríguez







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