Conocí a Cámara Rodante en enero durante unas rodadas para principiantes, pero apenas este domingo me tocó escribir mi primera crónica. Sin duda fue una experiencia que disfruté mucho.
La rodada comenzó en Plaza San Isidoro, desde donde salimos con mucha emoción rumbo al Ojo de Thundera.
Durante todo el recorrido estuvimos acompañados de muy buenos paisajes y un gran ambiente entre todos los integrantes del grupo.
Como en toda buena rodada, no faltaron los ponchados, algunas caídas, el cansancio y uno que otro reto que hicieron el recorrido más interesante, pero entre todos nos apoyamos para seguir adelante.
Antes de llegar al Ojo de Thundera nos esperaba una de las partes más complicadas de la ruta: una subida bastante inclinada y con mucho lodo, donde era muy fácil perder el equilibrio o resbalar.
Fue un tramo exigente que puso a prueba la condición y la técnica de todos, pero al final el esfuerzo valió completamente la pena.
Después de disfrutar un rato en el Ojo de Thundera, continuamos nuestro recorrido con dirección a Tesistán, donde hicimos una parada para recuperar energías y disfrutar de una buena comida después del esfuerzo.
Al finalizar la rodada, el recorrido fue de aproximadamente 50 kilómetros. Fue un domingo lleno de aventura, compañerismo y excelentes momentos sobre la bicicleta.
Agradezco a Cámara Rodante por hacer de cada salida una experiencia diferente y por el apoyo de todos durante la ruta. ¡Nos vemos en la próxima rodada! 🚴♂️
Por Benjamin Lomelí









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