Ni el susto de lluvia ni la neblina nos detiene...
Solo tres salimos desde el Refugio, directo a Plaza San Isidro.
Un camino tranquilo pero uno que otro bache; Carlos casi se va de bruces hacia una cinta amarilla de no pasar, pues tampoco una cinta nos detiene.
Todos reunidos en plaza san isidro arrancamos a la aventura, con un camino asfaltado y buenos espacios para la bicicleta pero, como toda ciudad, varios baches.
Ya en zona de terraceria comenzó la exigencia, subidas que costaban el aliento y bajadas que se agradecian.
El primer mirador, pues no se vio completamente por la neblina, sin embargo, esas vistas frías también son de postal, mirador dos neblina y, por fin, mirador tres con mayor vista que nos permitió el Dios del sol mexica Tonatiuh.
Para variar, un desajuste en los cambios no me permitio un buen rendimiento en el último mirador, pero el buen Damian y el buen Gera me quitaron del apuro con su experiencia y compañerismo.
Una parada obligada a los lonches de Doña Bety, recargar pilas para el regreso.
Ya camino al centro de Guadalajara el camino fue mas benévolo, con una que otra subida un tanto exigente pero llevadera.
Gracias nuevamente por estas grandes experiencias a nuestros amigos de Cámara Rodante...
Por Alberto Ángel León








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