COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com

jueves, 17 de septiembre de 2026

CANSADO, PERO SASTIFECHO

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de participar en una rodada con el grupo ciclista Cámara Rodante, con destino al pueblo fantasma de El Tempisque. 

Este lugar tiene una historia peculiar: sus habitantes fueron reubicados cuando se planeaba construir una presa que al final nunca se realizó, dejando las construcciones y fincas en completo abandono. 

La ruta fue de unos cuarenta kilómetros, con alrededor de 1100 metros de desnivel positivo acumulado. En cuanto al tiempo, pedaleamos cerca de tres horas y media de manera efectiva, pero con descansos, reparaciones y algunas paradas, la experiencia se extendió a unas seis horas. 

El terreno fue complicado, con muchas piedras sueltas y tramos irregulares, principalmente por el desgaste del agua. Esto provocó varias ponchaduras dentro del grupo; en total, alrededor de cinco. Sin embargo, en ningún momento faltó apoyo. Siempre hubo manos dispuestas a ayudar, herramientas compartidas y palabras de ánimo, lo cual reforzó mucho el espíritu de compañerismo. 

Uno de los puntos más memorables fueron las vistas. Desde varios tramos se podía apreciar la barranca en todo su esplendor y al fondo el Río Santiago abriéndose paso entre el paisaje.

Cruzar por la zona de la planta termoeléctrica también fue algo fuera de lo común, sumando un contraste interesante al entorno natural. 

El tramo más retador llegó durante el regreso, con alrededor de doce kilómetros de subida. Además de la pendiente, tuvimos un sol realmente intenso, cielo completamente despejado, sin una sola nube. La temperatura rondaba entre los veinticinco y veintisiete grados, pero la sensación era más fuerte por la exposición directa... 

Las piernas ya resentían el esfuerzo, y cada pendiente parecía más larga. Pero justamente en esos momentos se hizo más evidente el valor del grupo. Siempre hubo alguien dando ánimo, esperando más adelante o simplemente acompañando en silencio. 

Al final, más allá del cansancio, quedó la satisfacción de haber concluido una ruta exigente, con historia, paisajes impresionantes y un esfuerzo compartido que fortaleció los lazos entre todos nosotros.

Por Víctor Emmanuel Diaz Avila

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