Este domingo tocó madrugar para la Cuarta Rodada de Novatos-Principiantes rumbo a Tequila, pasando por los hermosos paisajes agaveros. Desde temprano el ambiente ya se sentía alegre, con nervios y emoción por lo que venía.
Yo soy del Equipo 1, y desde el inicio la rodada estuvo movida. Entre lo que me tocó ver, Alex y un niño del grupo se poncharon, aunque hubo varios más con detalles mecánicos y también muchas caídas durante el recorrido… puro aprendizaje de montaña. 😅
La ruta estuvo intensa: terreno con piedras, subidas que parecían no terminar y un sol que no perdonaba. Desde que vi las subidas llenas de piedra pensé: “de aquí soy… pero para regresarme”. Ya me quería rajar.
Pero no me dejaron.
Entre risas y mentiras piadosas me decían:
—Ya falta poco.
—Subiendo se pone plano.
Pura mentira… porque seguían más piedras, más subida y más cansancio. 😅
La verdad es que no tengo todavía mucha condición ni fuerza en las piernas, pero para eso me compré mi bicicleta: para mejorar, intentar y no rendirme.
Además, todos deberían agradecerme, porque cada vez que me esperan también descansan. 😂
Durante la rodada, María decía que había que hacer amigos… y creo que sí me pasé, porque ya todos saben quién soy: la que siempre viene hasta atrás en las rodadas.
Pero algo muy bonito es que nunca me dejaron sola. Personas como Arturo y varios compañeros siempre estuvieron al pendiente para que nadie se quedara atrás, y eso se agradece muchísimo.
Entre el cansancio, el polvo, el sol y hasta las bajadas de presión, terminé agotada… pero feliz.
—¿Vuelves a las rutas de montaña?
La respuesta es clara:
¡Sí, claro que sí! Yo apuntadísima para la siguiente! 🚴♀️✨
Porque al final, estas rodadas no solo son kilómetros… son risas, compañerismo y ganas de superarse.
Por Astrid Ortega Velarde


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