Mis inicios en Cámara Rodante se dieron en el mes de enero, cuando buscando con quién empezar a rodar en la montaña encontré en Facebook la convocatoria de las "Cinco rodadas de novatos". Decidí animarme a rodar con cámara rodante porque el aviso decía claramente que el recorrido era para novatos . Eso me dio mucha confianza para ir, sabiendo que todos llevaríamos un mismo ritmo y no me quedaría atrás y no importaría el tipo de bicicleta de montaña que tuviera ni cómo le diera , ya que siempre se notó el apoyo tanto de los guías como de los demás miembros del grupo, creando una verdadera hermandad. Esa fue mi primera vez en la montaña con ellos y fue una experiencia increíble.
Este domingo tocó rodar a torre 3, mi primera ves subiendo esa torre. La cita era a las 7:00 am en Postes en Mariano Otero, dentro del Bosque de la Primavera. se me hizo un poco tarde y terminé llegando a las 7:20 am. Por fortuna, el grupo me esperó para arrancar.
Comenzamos con una subida ligera hacia el 8 1/2, donde aprovechamos para calentar y reagruparnos, tomar aire y prepararnos para la ruta.
Después, rodamos unos cuantos kilómetros en plano para calentar las piernas. Al terminar ese tramo tranquilo, empezó la primera bajada. Íbamos a un ritmo bastante rápido. El terreno ya exigía mucha atención, pues era largo, técnico y tenía algunas zanjas y piedras sueltas.
Ahí tuve mi primer aviso: la llanta delantera intentó enterrarse en la tierra, amenazando con tirarme, pero logré controlar la bicicleta y salí invicto... por el momento.
Terminando el descenso, empezó lo verdaderamente difícil: la subida hacia Torre 3. Yo ya conocía Torre 1, pero siendo sincero, esta se me hizo muchísimo más pesada. El cansancio ya era notable y el cuerpo me pedía un dulce para recuperar energía.
A la mitad de la subida, a un compañero se le tronó la cadena de la bicicleta. Sin embargo, gracias a la experiencia y la rápida ayuda de los guías de Cámara Rodante, el problema se solucionó muy rápido y pudimos continuar.
A pesar del esfuerzo, los paisajes eran muy padres es en ese momento que todo vale la pena. Como era mi primera vez en esta ruta, la vista del bosque compensaba todo el cansancio.
Antes de llegar a la cumbre, nos detuvimos en un mirador que ofrecía una vista impresionante de toda la naturaleza.
El último tramo para llegar a Torre 3 es un camino empedrado muy difícil. Intenté subir montado en la bicicleta, pero a los cuanto metros la realidad me superó y me tocó unirme a la peregrinación de subir caminando con la bici arrempujando tal como lo hicieron todos.
La recompensa al llegar arriba fue total. La vista desde Torre 3 es espectacular. Además, el señor que cuida la torre vende refrescos y bebidas hidratantes bien frías, lo que nos permitió recuperarnos, platicar y tomarnos las fotos del recuerdo antes de emprender el regreso.
Para bajar podíamos elegir el camino empedrado o una pista más técnica. El grupo prefirió la diversión y nos fuimos por la pista, la cual tenía escalones de tierra algo altos y el terreno estaba muy suelto. Debido a estas condiciones tan resbalosas, algunos compañeros tuvieron caídas leves, pero nada grave.
En mi caso, venía bajando muy emocionado y concentrado después de pasar los primeros obstáculos todo bien hasta el momento ya traía la adrenalina muy alta.
Al terminar esa mini pista por así decirlo , un compañero se poncho y nos paramos a cambiar la cámara, al terminar seguimos con nuestro descenso de torre 3, yo venía algo rápido ya que venía muy emocionado después de hacer esa mini pista , Sin embargo, por la velocidad que llevaba y por elegir una mala línea en el camino, no alcancé a ver una zanja profunda y la llanta delantera se trabó por completo, aunque intenté enderezar el manubrio, salí volando por el frente de la bicicleta y caí de lleno sobre mi lado derecho. A pesar del fuerte golpe, me levanté de inmediato como resorte algo asustado ya que era mi primera caída en bici pero en ese tenía la adrenalina muy alta así que no sentía el dolor del golpe . En esos segundos posteriores a la caída, mis pensamientos se concentraron en dos cosas: la primera, que le había pasado a mi bici y la segunda, que mi mamá me iba a regañar por caerme JAJAJA.
Los guías y mis compañeros se acercaron rápido para revisarme y darme los primeros auxilios. Al ver que mi cuerpo respondía bien y que podía continuar, nos sacudimos el polvo y seguimos la ruta.
Después del susto, llegamos a camino ancho, donde comenzaba la última subida del día. En este punto, la adrenalina se enfrió por completo y el cuerpo empezó a resentir el verdadero dolor del golpe. Cada pedalazo costaba el doble por el cansancio acumulado y el dolor del golpe ya que si me pegue algo feo , para colmo, el sol ya estaba pegando con todo su calor directo en la espalda. La subida se sentía eterna, de esas que parece que no tienen fin.
Reconozco que por un momento pensé en pedirle un aventón a alguna de las camionetas que pasaban por ahí. El cansancio era real. Sin embargo, mi corazón me decía que sí podía y que aguantara un poco más. Decidí ignorar el dolor, mantener la mentefuerte y seguir pedaleando.
Finalmente, vi a lo lejos los contenedores del 8 1 /2 . Sentí un alivio enorme en ese momento, porque sabía que lo peor ya había pasado y que el resto del camino hacia Postes era una bajada limpia donde las piernas por fin iban a descansar.
Llegué al punto de inicio cansado, adolorido, raspado y lleno de polvo, pero con la enorme satisfacción de no haberme rendido y de haber terminado mi primera rodada a Torre 3 por mi propia cuenta.
Fue una excelente experiencia junto al equipo de Cámara Rodante, donde reafirmé los valores de apoyo y hermandad que caracterizan al grupo desde mi primer día con ellos.
Por Carlos Andrés Rodríguez












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