COLECTIVO

Guadalajara, Jalisco, Mexico
Somos un grupo de amigos amantes a la fotografía y a la bicicleta, de ahí el nombre de este blog. Cada domingo vamos a pedalear por diferentes rumbos de la ciudad y fuera de la misma. Hacemos tanto ciclismo de montaña, ciclismo urbano y biciturismo. Con esto queremos fomentar el uso de la bicicleta como una herramienta viable de movilidad, de salud y de diversión. ¡¡¡Animate a rodar con nosotros, saca tu bici a pasear!!! Escríbenos a camararodante@hotmail.com

lunes, 29 de junio de 2026

UNA RODADA QUE NO OLVIDARÉ

En Enero decidí intentar cosas nuevas y una de las mejores decisiones que he tomado fue unirme a Cámaras Rodantes, gracias a la invitación de unos tíos. Al principio tenía un poco de nervios porque no sabía cómo serían las rodadas, pero desde la primera me sentí muy bien recibida. Desde entonces he participado en la mayoría de sus recorridos y cada uno ha sido un reto diferente que me ha ayudado a mejorar y a disfrutar cada vez más el ciclismo de montaña. 

La rodada a Tala fue una experiencia que difícilmente olvidaré. Desde que comenzó sabíamos que sería un recorrido exigente. Nos encontramos con bajadas técnicas, caminos de piedra y subidas muy pesadas que ponían a prueba nuestra resistencia. 

Una de las más difíciles fue la subida de Obsidianas. Era una subida muy inclinada y tan larga que parecía no tener fin. En varios momentos sentí que las piernas ya no respondían y pensé que sería muy difícil llegar hasta arriba, pero poco a poco logré superarla. 

Después llegó uno de los momentos más emocionantes del recorrido: la bajada de Obsidianas. Era una bajada muy técnica y cualquier error podía terminar en una fuerte caída. Antes de comenzar ese tramo, los guías nos explicaron cómo debíamos bajar, mantener el control de la bicicleta y hacerlo con calma para evitar accidentes. Aunque al principio imponía mucho respeto, al terminar sentí una gran satisfacción por haberla logrado. 

Durante todo el recorrido también disfruté mucho los paisajes. Ver las montañas y los caminos hacía que todo el esfuerzo valiera la pena. 

Al llegar a Tala hicimos una pausa para comer y descansar. Fue un momento muy agradable porque, aunque algunos participantes eran nuevos y no los conocía, rápidamente convivimos y el ambiente fue de mucho compañerismo.

En el camino de regreso el cansancio ya era evidente. Varios íbamos agotados, pero entre todos nos dábamos ánimo para seguir adelante. Nadie se quedó atrás y eso hizo la experiencia todavía más especial. 

Al finalizar la rodada regresé muy cansada, pero también muy orgullosa de haber completado uno de los recorridos más demandantes en los que he participado. Sin duda, esta experiencia me dejó grandes recuerdos y muchas ganas de seguir viviendo nuevas aventuras con Cámaras Rodantes.

Por Fernanda Carolina Elizarraraz Gallegos 


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